Reporte de inteligencia

El gran golpe de Jesús Martínez

Me imagino a Gustavo Matosas y a Jesús Martínez como esos bribones de película que planean el gran golpe. El plan: ganar el campeonato de futbol de Primera División.

Y para eso se necesitaba un equipo adecuado de colaboradores: un portero confiable, un guerrero en la defensa, un gran marcador, un carrilero, un ladrón de balones, un tocador notable, un creativo, un goleador criminal y un comandante en jefe. Uno a uno, Matosas y Martínez los fueron reclutando.

A Luis Montes lo hallaron en los reservas del Pachuca. Ya no tenía lugar en el primer equipo y no tenía futuro ahí. A Carlos Peña lo reclutaron también en Pachuca, en dónde ya casi no lo juntaban. Aris Hernández también fue rescatado de la banca del Pachuca, sin oportunidades de demostrar su valor.

Así fueron reclutando cada uno de los hombres adecuados. A Nacho González lo hallaron en el mismo León, después de haber sido descartado en el Querétaro.

Al Gallito Vázquez lo encontraron en el Celaya de segunda división, ahí donde Matosas lo había visto en un interescuadras. A Eisner Loboa lo mandaron traer de China, ya que estaba en un equipo sin lustre. A Burbano lo llamaron de Colombia, y ya habían pasado sus mejores momentos. A Britos lo había visto Matosas en el Peñarol de Uruguay.

Así se fue haciendo el grupo.

A Magallón lo rescataron de Chivas (donde alguien cometió el error de sentarlo).

Tiempo después, se le dio la oportunidad al joven Yarbrough para la portería. Y finalmente llegó el capitán Rafa Márquez, a quien muchos equipos daban por muerto.

Este año fueron incorporados dos nuevos talentos: Elías Hernández (sin suerte en Tigres), y Franco Arizala, quien venía de Jaguares.

El grupo estaba listo, sólo faltaba el centro delantero. Así que este año Matosas pidió a Mauro Boselli, un goleador venido a menos que no había tenido suerte en Europa.

El equipo era el correcto.

Un equipo de humildes, con hambre de triunfo. Un grupo de jugadores con ganas de una segunda oportunidad. Una bola de hombres no valorados en sus equipos. Varios de ellos ganaban 15 mil pesos o 25 mil pesos al mes, muy lejos de los estrellas del futbol.

Y llego la hora de actuar.

Márquez hizo un trabajo espléndido. Luis Montes jugó increíble. Gullit fue impecable. Nacho González fue ejemplar. Burbano jugó grande. Arizala hizo lo suyo. Magallón fue otra vez Magallón. Y Gallito notable.

Y vino la gran final. Este grupo de héroes, reclutado minuciosamente, se metió al Azteca y realizó un trabajo perfecto: 5-1 contra el mejor América de los últimos años: el golpe. El Gran Golpe.

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