Reporte de inteligencia

El espionaje institucionalizado

Ahora le tocó al presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova. Lo cacharon en una grabación burlándose de un indígena de Guanajuato. Lo condenaron al escarnio público, como a todos los que han sido exhibidos en grabaciones.

Seguramente no querían grabarlo haciendo una burla sobre la forma de expresarse de los indígenas. En realidad querían pescarlo con una declaración de favoritismo hacia un partido político o con una conversación que pusiera en riesgo la imparcialidad del Instituto Nacional Electoral, pero sólo le hallaron esa frase desafortunada.

Nos estamos acostumbrando al espionaje.

Hace un par de meses, el regidor del PRI, Aurelio Martínez, apareció en una grabación, hablando sobre el alcalde interino de León y diciendo que se la pelan. Hace un mes apareció el alcalde de San Miguel de Allende, Mauricio Trejo, en una grabación sobre un suicidio en su municipio. Y en León, un hacker entró a los teléfonos de los regidores y se robó conversaciones de WhattsApp y fotografías.

El espionaje institucionalizado.

Los grillos están usando este recurso para lastimar las famas públicas y provocar daño a los adversarios. Y lo han logrado. Ahí están los diputados del PAN que asistieron a una fiesta con prostitutas. Ahí está el periodista, Pedro Ferriz, captado en una conversación personal.

Lo peor de todo es que nunca se investiga nada sobre el espionaje. Jamás hemos visto a un detenido o acusado por la PGR por haber intervenido un teléfono o hackeado una página.

Se está tolerando el espionaje.

A estas alturas, ya no se puede hablar con tranquilidad en ningún espacio. Como decían los viejos políticos: mejor no digas algo que después te avergüence escuchar en radio o en televisión. Hay que hablar siempre como si alguien te estuviera escuchando, porque es probable que alguien te esté escuchando.

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pablo.carrillo@milenio.com