Reporte de inteligencia

Las encuestas no miden la compra de votos

Ya casi nadie cree en las encuestas.

Ni siquiera los que las mandan a hacer.

Y es que los estudios de tendencia electoral tienen un serio problema: no miden la compra de votos.

Por más que los expertos diseñen científicamente la encuesta, hay un porcentaje de votos que es “comprable” y ahí nadie puede adivinarlo. Ni modo que una pregunta sea: ¿Si hoy fueran las elecciones a qué partido le vendería su voto? ¿Si le pagan 500 pesos por voto tendría problema en darlo al PRI o al PAN? ¿Si el PRI le da 400 y el PAN 500 por cuál partido votaría? ¿En cuánto vendería su voto?

Es imposible.

La compra del voto es un factor de error en todos los ejercicios de preferencias electorales. Y no hay ni cómo calcularle. Ahí está en gran parte el fracaso de las encuestas.

Por supuesto que también la corrupción de las casas encuestadoras ha contribuido para el desprestigio de estos ejercicios. Con frecuencia corre mucha información sobre empresas que cucharean los resultados por intereses económicos con los candidatos, aunque siempre habrá empresas confiables con prestigio nacional e internacional.

Sólo basta recordar que en el año 2000, todas las empresas anticiparon la derrota de Vicente Fox y no fue así (María de la Heras medio le atinó con una serie de variables). Y claro que funcionan para anticipar un resultado cuando algún candidato tiene una gran ventaja como de 15 o 20 puntos, pero no cuando la contienda es cerrada.

Y falta ver cuántos votos comprarán.

En León dicen que hay al menos 40 mil votos en el mercado de compra-venta, a disposición del mejor postor. Es decir como el 4 por ciento del total (a ver cuántos alcanzan a comprar los de un bando y los del otro). Esos votos, obvio, no saldrán en ninguna encuesta.

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pablo.carrillo@milenio.com