Reporte de inteligencia

La ley electoral obliga a hacer cosas ridículas

Al concluir la semana seis de campaña, los candidatos ya le están agarrando la onda a la nueva ley electoral. Es muy fácil. Como no se pueden comprar anuncios en TV y radio, entonces hay que hacer circo, maroma y teatro para salir en la televisión y ganar espacios en redes sociales.

Hay varios ejemplos de cosas nunca antes vistas por el ojo humano en campañas políticas.

Ahí está el candidato de San Diego de la Unión, Diego Leyva, quien usó unas botas picudas para bailar trival y convertirse en viral en Facebook. Ahí está el Pato Zambrano que armó un show con un enfermo para salvarle la vida ante las cámaras. Ahí está el candidato que usó imágenes de la rana René para hacerse promoción.

Los candidatos tienen que hacer cosas ridículas para tener difusión.

El candidato del PRD en León, Guillermo Romo, trae activaciones y performance en las calles –con actores y actrices disfrazados de obreros y enfermeras-, para ganar espacios. El doctor José Ángel Córdova trae una botarga con su imagen. El candidato a diputado, Daniel Olaf, utiliza a dos hombres disfrazados de árboles en los cruceros.

De lo que se trata es de llamar la atención.

La candidata para la Alcaldía de Guanajuato, Ruth Lugo, invitó a su campaña a la niña Alondra, víctima de una injusticia (y sólo así llegó a las portadas de los periódicos). Éctor Jaime Ramírez Barba, candidato a diputado local, corre todos los días por las calles de su distrito, y esta semana invitó al ex presidente Felipe Calderón. Y Héctor López Santillana, del PAN, lleva en sus giras a un grupo de luchadores, tocando música, arriba de una carreta.

Circo, maroma y teatro.

Como no hay TV, como no hay radio, como no hay gallardetes en los postes de la ciudad, hay que hacer lo que sea para ser noticia. No importa que se haga el ridículo.  

 

Twitter: @pccarrillo

pablo.carrillo@milenio.com