Reporte de inteligencia

El discurso de la mentira como una forma de vida

Los políticos hablan siempre de honestidad, pero practican siempre la corrupción.

Los discursos siempre hablan de democracia, pero suelen usar prácticas antidemocráticas.

Los gobernantes prometen transparencia y en realidad creen en la opacidad.

Los políticos viven de un discurso falso.

De lo que se trata es de aparentar ser el hombre más justo, aunque en los hechos sea el más injusto. De lo que trata es de parecer bueno, cuando en verdad son malos. Es la práctica de simulación.

Hacer creer a los ciudadanos de que si harán cambios y si trabajarán por el pueblo, cuando en el fondo lo único que quieren es ganar dinero y hacerse ricos.

Es el ejercicio de la mentira.

La mentira como una forma de vida.

Hacer del cuento un recurso para engañar a todos y para ganar campañas. Inventar un discurso artificial para que se la crean. Verles la cara a los ciudadanos.

Todos hablan de pluralidad pero cierran los espacios a los que piensan diferente. Todos presumen de tolerancia cuando son los más intolerantes.

Todos ofrecen la participación ciudadana, pero se encargan de incluir solo a los que son afines para poderles decir por donde va la jugada.

Todos prometen hacer los grandes cambios que la sociedad requiere, siempre y cuando no afecten sus intereses y los intereses de quienes pagaron las campañas.

Aquí nadie se salva.

Todos son iguales, sean azules, tricolores, amarillos o verdes.

Los políticos de cualquier partido o ideología, están metidos en una dinámica para ver quién es el más mentiroso. El que más avanza, es el que mejor miente. El que está de moda, es el que trae nuevos cuentos. El que triunfa hoy, es el gran mentiroso hoy.

 

Twitter: @pccarrillo

pablo.carrillo@milenio.com