Reporte de inteligencia

Los diputados locales están distraidos

Los diputados de Guanajuato tienen la cabeza en todos lados, menos en el trabajo legislativo. Son legisladores distraídos.

El diputado Guillermo Romo sueña con ser candidato a la Alcaldía de León (si no es por el PRI, aunque sea por el PRD).

El diputado Jorge Videgaray quiere ser alcalde de León.

Adrián Camacho Trejo quería ser presidente de Guanajuato, pero ahora aspira a ser diputado federal.

El legislador Gerardo Zavala ya es el candidato del PRI para la Alcaldía de Irapuato. Yulma Rocha quería ser presidenta, pero ahora jugará por una diputación federal.

Erika Arroyo Bello tiene la mirada puesta en una diputación federal. Javier Contreras todavía tiene la esperanza en la Alcaldía de Celaya (aunque no le caería mal una diputación federal).

Luis Felipe Luna trató de ser Alcalde de Guanajuato. Roberto Vallejo pide una federal. Y Pedro Chávez Arredondo ya es precandidato oficial para la Alcaldía de Pénjamo. Así de simple: los 11 legisladores del PRI han tenido la cabeza en otro lado.

Tenemos diputados de dos años.

En realidad fueron electos para tres años, pero ellos ya están pensando en el siguiente peldaño. De tal forma que en los últimos tres meses han estado en las nubes, planeando y operando su brinco.

En el PAN es casi igual.

El diputado Juventino López ya es el candidato del PAN para la Alcaldía de Purísima del Rincón. Su compañero Galo Carrillo tiene dos meses dedicado a buscar votos internos en Salamanca, pero ya perdió la elección el fin de semana. El diputado Daniel Campos quiere ser diputado federal. El legislador Javier González Saavedra también tiene la ilusión de ser diputado federal. Karina Padilla tiene el mismo propósito de una federal. Y Alfonso Ruiz Chico quiere ser candidato a la Alcaldía de Irapuato.

En el Verde, Sergio Contreras pide una oportunidad para buscar la Alcaldía de León y tanto Guadalupe Sánchez Centeno como Jorge Arena, aspiran a una diputación federal.

¿Entonces quién trabaja en estos tiempos?

En cualquier empresa o compañía privada, ya les hubieran pedido la renuncia para que puedan dedicarse a sus proyectos personales. Pero ellos son precandidatos abiertamente y trabajan para buscar otra chamba, y siguen cobrando, como si trabajaran con normalidad.

Esto solo pasa en el Honorable Congreso del Estado.

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pablo.carrillo@milenio.com