Reporte de inteligencia

Los cortadores de cabezas llegan a León

La cabeza abandonada en la colonia Obrera de León es un testimonio de maldad. La cortaron y la pusieron en una hielera. La desprendieron del cuerpo en algún lugar oculto y luego la llevaron hasta esa calle, junto a un templo. La pudieron haber escondido o enterrado –si lo que querían era quitarle la vida a un ser humano-, pero no, la dejaron ahí en la calle porque querían exhibirla y presentarla a la sociedad.

Los narcos recurren por primera vez en León al narco terror. Quieren asustar a la gente. Desean que el pueblo quedé horrorizado ante ese acto inhumano. Pretenden enviar un mensaje al Gobierno y a la sociedad, con una acción de propaganda sangrienta.

Los cortadores de cabezas hicieron su aparición en México en el año 2006. Fue en Uruapan, Michoacán, en un salón de baile llamado Sol y Sombra. Ahí fue la primera vez que arrojaron cinco cabezas en una pista de baile, ante la mirada atónita de los bailarines. Después aparecieron otros decapitados en Apatzingán y Tepalcatepec, hasta que un día amaneció una cabeza en Acapulco que decía: "Para que aprendan a respetar". Primero fueron los narcos de la Familia Michoacana, pero ahora son varios cárteles los que lo hacen. Ahora los despiadados están aquí, en León, según parece. Ellos juzgan, condenan y decapitan a los adversarios, sin que nadie pueda evitarlo.

¿Qué pudo haber hecho ese hombre para que le cortaran la cabeza? ¿Qué tan grave fue su pecado que mereció morir de esa forma? ¿Qué delito pudo haber cometido para terminar su vida así?

Es la crueldad al descubierto.

La falta de humanidad.

La barbarie de esta época.

Como dijo una señora un día que vio la foto de una cabeza, publicada en un periódico: "Ya solo falta que se los coman".

@pccarrillo o pablo.carrillo@milenio.com