Reporte de inteligencia

La corrupción al descubierto, como nunca

Antes, ¿los políticos mexicanos eran más vivos para robar o por qué no los cachaban? ¿O por qué ahora hay tantas historias de gobernantes transas y ratas atrapados con las manos en la masa?

Antes y ahora, siempre han sido igual de corruptos, sólo que ahora están más expuestos a la opinión pública. Los corruptos, al descubierto.

Un gobernante corrupto, hace 30 años, permanecía en la discreción y secrecía, sin que hubiera pruebas de las raterías. Todos intuían que había robado dinero del erario público, pero no había forma de probarlo. Ahora sí se están consiguiendo las pruebas.

Los gobernantes ratas cada vez batallan más para esconder las corruptelas. Cobran el diezmo por las obras públicas, pero tratan de no dejar huellas. Piden moches, pero nunca firman nada. Crean empresas fantasmas para ganar contratos y vender algo a los gobiernos o dar servicios, con la esperanza de que nadie se dé cuenta. Pero están saliendo las historias.

A pesar de todos los candados que ellos mismos han puesto para que no los cachen, las transas salen a relucir. Todo esto tiene qué ver con el avance tecnológico. Hoy día cualquier persona toma una foto de un documento y lo resguarda. Hoy día cualquier ciudadano, graba un video y lo envía a quienes deben verlo. En estos tiempos, cualquier empleado se entera de una transa y obtiene las pruebas mediante las tecnologías y gadgets.

Y luego viene el trabajo de redes sociales. Ya con una prueba de la corrupción, es más fácil darlo a conocer de manera anónima. Cualquier persona toma una fotografía y la pone en el Facebook o en el Twitter, sin que nadie sepa de dónde viene. Eso ha provocado que los corruptos queden en evidencia. El rancho de Javier Duarte. La presa de Padrés. El Castillo de Fernando García. Los negocios de los ex colaboradores de Bárbara Botello. El magistrado de Jalisco que tenía antecedentes penales. Todo lo que antes permanecía oculto, hoy sale a la luz pública con relativa facilidad.

Los corruptos, como nunca en la historia, aunque el sistema no lo quiera, han quedado al descubierto.

pablo.carrillo@milenio.com