Reporte de inteligencia

Los condenan a morir decapitados o entambados

Un muerto común en estos días violentos es el decapitado. Perder la cabeza es una triste forma de morir que se hizo frecuente en el 2008 en México. Aunque cada vez hay más maneras feas de morir como el muerto entambado o el encajuelado.

Muertes horribles acechan al ser humano.

Los delincuentes aplican la pena de muerte y eligen formas espeluznantes.

Hace unas semanas, reportaron en León un hombre encobijado. Y hace dos o tres años, se hizo común el muerto pozoleado.

Todos entendemos a qué se refieren estas muertes violentas que siempre van escritas en pasado participio.

Un encobijado significa que lo mataron y lo envolvieron en una cobija. Un encajuelado quiere decir que lo mataron y lo encerraron en la cajuela de un automóvil, como el taxista que hallaron la semana pasada en León. Un pozoleado significa que lo mataron y lo diluyeron en ácido como si fuera un pozole.

Son los nuevos adjetivos del crimen organizado. El año pasado hallaron a un hombre encintado, que quiere decir que lo forraron con cinta adhesiva, sobre todo en la boca, la nariz, las manos y las piernas. Hace unas semanas hallaron a una mujer enmaletada, es decir que la cortaron en pedacitos y la acomodaron adentro de una maleta de viaje.

Desde hace algunos años, cada vez se habla más de desmembrados y rafagueados. El desmembrado es igual al clásico descuartizado, y el rafagueado es el que muere por una ráfaga de metralleta: 20 balazos en un minuto.

Hay formas tradicionales de morir, como el baleado, el estrangulado, el acuchillado o el ejecutado, circunstancias tan comunes que a veces ya no son notas en los periódicos. Un acuchillado no vende periódicos, ni un estrangulado. Las notas más exitosas son las que tienen la palabra enmaletado o entambado. El entambado siempre será escalofriante porque implica que lo metieron en un barril y lo llenaron de mezcla. Pero las noticias más visitadas en Internet y más leídas en las páginas son las que tienen que ver con la actividad más salvaje y despiadada posible, como el decapitado, por todo el trabajo que implica cortarle la cabeza a una persona.

Es la carnicería humana.

El entambado, el degollado, el encajuelado, el rafagueado, el encintado, el encobijado.

Son distintas formas de la muerte que cada vez nos asombran menos y que cada vez amenazan más en convertir nuestro presente en pasado participio.

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