Reporte de inteligencia

Las campañas más aburridas de la historia

No hay letreros de candidatos en las calles. No hay gallardetes en cada poste. Casi no hay anuncios en la televisión. Y hay muy pocos anuncios en los periódicos.

No se siente un ambiente de campañas. Ya estamos en el día 13 y no se encienden los ánimos. No hay entusiasmo por participar y ni siquiera hay pleitos entre los aspirantes.

Estamos ante las campañas más aburridas en mucho tiempo.

Las reformas electorales tienen a los candidatos muy acotados. No pueden regalar pepsilindros, ni botones, ni plumas, ni llaveros. No pueden pagar anuncios en TV. Y nos les conviene anunciarse en los periódicos porque eso es muy fácil de fiscalizar.

Por eso los candidatos andan haciendo videos ridículos que puedan ser virales en las redes. Por los aspirantes se ponen botas picudas y bailan para llamar la atención y existir.

Las reformas modifican la manera de hacer las campañas. Pero eso no significa necesariamente que estamos fortaleciendo la democracia. Claro que no. Los candados de la reforma están modificando la forma de ganar votos. Y entonces ahora cobra especial valor el día de la elección. Entonces ahora los partidos gastarán mucho dinero en acarrear a la gente para ir a votar y en comprar votos. Hace tres años ganaron los candidatos más guapos. Ahora, como ya ni se ven, ganarán los que más dinero tengan para movilizar a personas y para comprar. Es decir que las reformas alimentan las peores prácticas democráticas de la sociedad.

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pablo.carrillo@milenio.com