Reporte de inteligencia

2015, se buscan personajes para arrojarles los jitomates

A partir de ahora, comienza el espectáculo.

Vamos a ver quién es el corrupto o ratero del año.

A ver quién será el político enojado que deje a su partido porque no le dieron la candidatura, y se lanza por otro partido.

A ver quién es el traidor que se cambia de bando y juega para el enemigo. A ver quién se pelea con la estructura y se convierte en peligroso.

A ver quién se mete en problemas y sale cepillado de la administración.

Este año seguro habrá dos o tres chivos expiatorios.

Y alguien tendrá que pagar los platos rotos.

Seguro habrá un funcionario que logre darse a la fuga.

Y uno que otro que consiga un amparo, antes de que le giren orden de aprehensión. Alguien que gaste mucho dinero en dulces o tangas. Alguien que meta facturas falsas o que se arregle los dientes con dinero público. No faltará una Gentleman que sea grabado en actitud de prepotencia o altanera. Y una Lady guanajuatense que pretenda conseguir beneficios de su cargo público y sea exhibida en YouTube.

Vamos a ver quién se resbala este año. Quién mete la pata y quién mete la mano al erario público. A ver quién es sorprendido agarrando los billetes como Bejarano. O quién sale embarrado en los moches del 2015. A ver quién sale exhibido en una grabación telefónica, diciendo cosas que no se deben decir. O grabado en una fiesta con prostitutas. Alguien que haya firmado un documento que no debía ser publicado.

Quién será el que se haga rico con los contratos del Gobierno.

Quién será el constructor de moda en las administraciones.

Quién se quedará con el control de las compras del Gobierno. Y quién le asignará un contrato millonario a su cuñada o a su primo.

A ver quién brinca a diputado federal sin tener méritos.

A ver quién logra agandallarse una diputación local.

Vamos a ver quién se cuela a una regiduría. O quién se convierte en diputado o diputada por accidente, sin saber nada.

Habrá quien gane una dirección en el Municipio, donde lo dejen hacer los negocios. O un puesto de nivel 17 en el Gobierno del Estado, donde no haga nada, más que cobrar.

Seguramente será un año divertido políticamente.

Alguien por ahí conseguirá una embajada para irse a esconder unos tres años, o una beca para vivir mientras llega otra cosa. Y seguro alguien subirá a Facebook fotos que no debía subir. O el hijo de alguien brincará a la fama vía Twitter.

Este año necesitamos protagonistas.

Hombres y mujeres dispuestos a dar la nota. A llevarse la de ocho. A ocupar los espacios del escándalo público. A ganarse el repudio de los ciudadanos. Alguien a quien hacerle una manifestación. A quien dedicarle una pancarta o una mentada. Alguien que se gane un meme o una caricatura. Alguien que haga una declaración desafortunada. A quién podamos señalar en la calle, con cara de: qué poca madre.

En eso se ha convertido la vida política. A eso se ha reducido nuestro debate público: a la burla y al escándalo. Aquí no hay ideas, ni propuestas, sólo ataques, filtraciones, videos y escándalos. Así que necesitamos personajes ansiosos de notoriedad. Políticos condenados al escarnio público para desahogar nuestro hartazgo y nuestra frustración. De tal forma que necesitamos a alguien a quien juzgar. Alguien a quien podamos arrojarle, simplemente, los jitomates.

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pablo.carrillo@milenio.com