Reporte de inteligencia

La batalla de El Maracaná

El equipo León se mete hoy al estadio Maracaná.

Nuestro equipo en la catedral del futbol brasileño. Nuestro equipo en uno de los templos del futbol más importantes del mundo, en el estadio donde jugó Pelé, Zico, Romario, Ronaldo.

La ciudad de León se detendrá a las 5:45 de la tarde. A esa hora, ya nadie hará ni un par de zapatos más. Ninguna máquina de pespunte estará en operación. Ningún obrero cortará una piel.

Todo León estará frente al televisor, viendo a nuestro equipo.

El equipo de futbol es nuestro Ejército. Es nuestro representante. El Ejército de la ciudad viste de verde y juega futbol. Ellos son los que nos traen las victorias o las derrotas. Ellos son los que pelean por nosotros. Ellos son los que luchan por nuestro honor.

Se trata de peleas modernas, de ciudad contra ciudad, país contra país, pasión contra pasión, en donde no hay balas, sino cañonazos, donde no hay muertos, sino perdedores, donde no hay botines, sino campeones.

Ese equipo de futbol no sólo pelea por un título o una copa, pelea por poner en alto el nombre de la ciudad. Si el León juega bien, la ciudad está de moda. Si el equipo está mal, la ciudad pierde imagen.

Las ciudades de ahora no tienen ejércitos, pero sí tienen equipos de futbol. Las policías no nos representan, son distintas a nosotros, y cometen abusos y tropelías. Los gobernantes tampoco nos representan, son egoístas y tramposos. Los jugadores de futbol, en cambio, sí son queridos y respetados por la ciudad. Gustavo Matosas es nuestro general. Rafa Márquez, el capitán. El Gullit es un comandante en jefe. Luis Montes, el estandarte. Nacho González es la garra. Boselli, el francotirador.

Nuestro Ejército moderno, dispuesto a entregar la vida en la cancha de juego. Nuestro Ejército de futbolistas, preparado para las peores batallas. Ganador en el Estadio Azteca, ganador en cualquier campo de batalla, no importa si es El Maracaná.

Hoy el León sale a una batalla épica.

Con todo en contra, a un país futbolero, con un estadio repleto. Si acaso, 30 leoneses estarán allá, apoyando al equipo, en el Maracaná.

Pero acá habrá una ciudad parada.

Un millón 500 mil leoneses, en espera de una hazaña.

Un millón 500 mil soñadores, esperando un zarpazo.

Habrá algunos que no les gusta el futbol y dirán que los demás estamos locos. Pero el tema no es el futbol, es la región. Es la ciudad de León, peleando en Brasil, a través de 11 jugadores, en transmisión internacional, por un pequeño lugar en el planeta.

¡Arriba el León!

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