Reporte de inteligencia

La apuesta por los adultos mayores

La cara de los viejitos lo dice todo. Estaban felices, cuando les entregaron su tarjeta gratis del Pagobús. ¿A quién le dan pan que llore?

La apuesta del gobierno de Bárbara Botello por los adultos mayores no es lo recomendado por los organismos internacionales como un programa de ayuda social, pero sí es redituable en términos de votos y campañas electorales.

Son votos duros y seguros.

La muestra la puso Andrés Manuel López Obrador en la Ciudad de México, en el año 2000. Andrés Manuel comenzó a darles dinero a los viejitos y le fue de maravilla. Se creó una base social importante en el DF que nadie le ha podido quitar. Los viejitos de Andrés Manuel son sus principales defensores y operadores.

La jugada de AMLO fue genial en términos políticos. Tanto que el Gobierno Federal se la fusiló y la copió a nivel nacional. Desde entonces se hizo el programa para los mayores de 60 años, con pensiones alimentarias y descuentos.

Es populismo puro.

El programa puede ser cuestionado por los organismos internacionales y los expertos en pobreza. Es un programa asistencialista 100 por ciento, como se usaba en los años ochenta y noventa. No es lo mejor para el crecimiento de las personas ni para la sociedad. Está probado que las familias no tendrán más oportunidades de salir de la pobreza, ni mucho menos. Pero sí representa una ayuda importante a los adultos mayores, que ya son olvidados por los gobiernos y por las familias.

El proyecto sí da bienestar y calidad de vida a los viejitos y no es un asunto menor. Una señora que el lunes recibió su tarjeta Pagobús, dijo que ahora sí podrá pasear por León, sin problemas.

Normalmente la ayuda es para los niños y no para los ancianos. Los gobiernos y las políticas públicas, se habían olvidado de los viejitos, pero ahora nos damos cuenta que son un sector de la población que debe ser atendido. No son el futuro de México. Son el presente. Pero los políticos se han dado cuenta que el efecto electoral es muy redituable para los partidos.

No sólo son los votos de los viejitos de cabecita blanca, sino el de sus hijos y sus nietos. El adulto mayor influye en el ánimo de la familia y en las simpatías políticas.

Así que Bárbara hizo una jugada interesante. Autorizó el aumento al transporte como cada Alcalde de León lo hace, pero aprovechó para sacarles a los transportistas la gratuidad de los viejitos.

Los adultos en plenitud, están contentos.

¿A quién le dan PRI que llore?

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