Reporte de inteligencia

Diez años de pleitos en León entre alcaldes y gobernadores

Los pleitos no son nuevos en León.

Hoy es Bárbara Botello y Miguel Márquez Márquez.

Pero antes eran Ricardo Sheffield contra Juan Manuel Oliva.

Y un poco antes, eran Vicente Guerrero y Juan Manuel Oliva.

Y mucho antes, eran Ricardo Alaniz contra Juan Carlos Romero Hicks.

El alcalde de León en turno y el gobernador de Guanajuato tienen 10 años, peleando en nuestra ciudad.

La realidad es que los últimos cuatro presidentes de León han tenido una pésima relación con el Gobernador de Guanajuato.

¿Qué está pasando? En los años setenta, ochenta y noventa, no ocurría eso, con algunas excepciones. Pero el Gobernador en turno mantenía una buena relación con el presidente de León para sacar adelante los proyectos. El Alcalde de León entendía que debía mantener una relación cordial y provechosa con el Gobernador para conseguir obras y recursos para la ciudad. Ahora se perdió esa costumbre.

Desde que Ricardo Alaniz era el presidente de León ya había problemas. Era público que Alaniz no hacía caso a las recomendaciones del gobernador Juan Carlos Romero Hicks. Alaniz quería tomar decisiones, sin rebotar los proyectos en Guanajuato, y todo se complicaba a final de cuentas. De hecho Alaniz y Romero terminaron muy distanciados, aún cuando eran del mismo partido.

Después vino el pleito entre Vicente Guerrero y Juan Manuel Oliva. Vicente Guerrero se metió en problemas con Oliva por su relación con un periódico de la ciudad que quería hacer fraccionamientos en el sur de León. Vicente Guerrero quería darles los permisos, pero el Gobierno del Estado les pidió no hacerlo. Después Vicente Guerrero seguía dando publicidad a este periódico, aún cuando el Gobierno del Estado ya no lo hacía. La relación terminó igual muy lastimada.

Más tarde vino el pleito de Ricardo Sheffield y Juan Manuel Oliva. De entrada los dos eran panistas, pero de grupos distintos. Sheffield le ganó la elección interna al candidato de Oliva y los tres años se la pasaron en conflicto. Sheffield quería un crédito de mil 800 millones y sólo le autorizaron la mitad. Y con frecuencia tenían problemas, aunque en pocas ocasiones se hicieron públicas las diferencias.

Ahora es un pleito casado. La presidenta Bárbara Botello ha tenido varias diferencias con el gobernador Miguel Márquez. Primero fue el tema de la preparatoria del Instituto Politécnico en Las Joyas. Y ahora son los recursos que envía el gobierno del Estado a León. Los pleitos están a la orden del día desde hace 10 años. Y lo grave es que la ciudad es la afectada. La ciudad es la que paga los platos y acuerdos rotos.

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