Reporte de inteligencia

El acuerdo de civilidad no vale un cacahuate

El acuerdo de civilidad no sirve de nada, pero hay que firmarlo. No es obligatorio, no tiene poder coercitivo, no llama a cuentas, ni tiene un seguimiento sobre su cumplimiento o no, pero hay que firmarlo y tomarse la foto del pacto.

Es el acuerdo de buenas intenciones que no tiene ningún valor en el proceso. No recuerdo a alguien que haya sido señalado por no cumplirlo. Ni en las peores épocas de las mapacherías y los fraudes, hubo algún político que violara el pacto de caballeros y damas.

Pero hay que firmarlo, de lo contrario se verían como políticos antidemocráticos y no civilizados, dispuestos a todo con tal de ganar. El protocolo ocurrió ayer en el Consejo Municipal Electoral de León.

Los siete candidatos a la Alcaldía de León ayer se reunieron para firmar el pacto que ahora se llama Pronunciamiento de Respeto Mutuo y de Confianza en las Instituciones. Ahí estuvieron los Siete Sabios de León (ni modo de decirles Los Siete Enanos): Luz María Ramírez del Partido Humanista; Laura Hermosillo del PT; Héctor López Santillana del PAN; José Ángel Córdova Villalobos del PRI-Verde-Panal; Guillermo Romo, del PRD; Rogelio Carrillo del Partido Encuentro Social; y Ariel Rodríguez del Movimiento Ciudadano.

Los candidatos, como siempre ocurre en estos casos, se estrecharon la mano, se dieron un abrazo forzado y se regalaron una sonrisa amable. Firmaron el documento que tiene dos compromisos: el respeto entre ellos y el respeto a las instituciones. Y finalmente se tomaron la fotografía que hoy sale en todos los periódicos.

Listo. Ahí está el acuerdo. Un documento breve y sin profundidad, con la firma de todos. Así de simple. El evento no duró ni 25 minutos. Solo habló el consejero Osvaldo Barrera y los candidatos lo escucharon. Y punto. Ya está el pacto de civilidad. A partir de hoy, todos tienen permiso para hacer lo que quieran en campaña, al cabo nadie les dice nada.

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pablo.carrillo@milenio.com