Reporte de inteligencia

Zapateros de León deben ser socialmente responsables para competir en el mundo

Salió el tema delicado: el Cromo 6.

Durante el Congreso Mundial del Calzado, celebrado en León, los fabricantes de Europa hablaron ayer de que a partir de mayo del próximo año estará prohibido el cromo hexavalente en todo el continente europeo para la fabricación de calzado. Aquí, en León, todavía se usa.

Es un problema serio para la industria de calzado local.

Y el Gobierno Federal ya dio el primer paso en la regulación al clausurar este año la Química Central de México, la empresa que fabricó Cromo 6 en León durante 24 años, contaminando los mantos freáticos y el medio ambiente. Milenio denunció desde el 2009 la contaminación de la Química en los límites de León y San Pancho, y hasta ahora la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente decidió clausurarla. Por cierto, todavía ahí están 300 mil toneladas de Cromo 6 a la intemperie.

Ese es el gran reto de la industria local.

Dejar de curtir la piel mediante Cromo 6.

Aunque no será simple. Los dueños de las tenerías de León están acostumbrados a curtir la piel con ese proceso viejo y contaminante, y sería carísimo transformar a las empresas con nuevas técnicas de curtido. No tienen la tecnología, ni el conocimiento, sobre todo los más pequeños.

¿Qué haremos entonces?

En Alemania el Cromo 6 está prohibido desde el 2006.

En Europa el próximo año, prohibirán ya el Cromo 6 para el curtido de las pieles para los zapatos.

¿Y aquí cuando?

Con el cierre de la Química Central, los curtidores han tenido que importar el Cromo 6 de Sudamérica. Incluso algunos de ellos se quejaron de la acción de la Profepa al clausurar la planta de Química Central.

Da la impresión de que los zapateros prefieren contaminar, antes que gastar en procesos modernos que cumplan con las normas ambientales.

La industria en León ha crecido de forma importante, pero al mismo tiempo tenemos que ser cuidados de ser responsables. Nuestras empresas deben ser socialmente responsables, porque además hay compañías y países que cada vez lo exigen más.

Necesitamos empresas que no generen residuos industriales, que no tengas descargas contaminantes y no generen demasiado CO2, si es que queremos ser globales. El futuro es hacer empresas competitivas, pero no contaminantes. Por cierto, por ahí un fabricante de Francia dijo que los mexicanos son competencia desleal porque no cumplen con las normas ecológicas y ellos sí tienen que hacerlo.

Tómala.

Al final, el ponente Yves Morin, de un centro de investigación de Francia, lo explicó con una frase contundente: “Una compañía no vende más si es ética. Pero vende menos, si no lo es”.

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pablo.carrillo@milenio.com