Reporte de inteligencia

Vivimos con miedo a ser secuestrados o ejecutados

Cada que un auto se me acerca, me da miedo. Pienso que a lo mejor alguien sacará un arma desde adentro y me disparará.

Cada que una persona extraña, se me acerca, me da miedo. Pienso que a lo mejor me quiere robar o asaltar. Cada que un hombre está en la esquina de mi casa, me da temor. Siento que está esperando que yo me descuide para robarme. Vivo con miedo.

No lo había identificado con claridad, porque no es un pensamiento duradero.

Es un miedo que dura un instante. Uno o dos segundos. Justo el tiempo necesario para ref lexionar y darme cuenta que estoy exagerando. Es un miedo imposible de controlar, surgido de lo que ocurre en el entorno.

La violencia en México nos provoca el miedo.

Por un tiempo pensé que eso me ocurría sólo a mí, debido al oficio de periodista. Creí que era un síntoma de los periodistas cuyos compañeros han sido asesinados en distintos estados del país.

Pero no. La semana pasada, una amiga cuya vida es muy tranquila, sin ningún problema, ni contratiempo, me contó que sintió miedo cuando afuera de un Oxxo, se abrió el vidrio de una camioneta. Ella pensó que la querían robar o secuestrar.

El otro día un amigo que se dedica a una actividad de cero riesgo, me dijo que le da temor que el día menos esperado, a la hora menos esperada, un hombre no identificado le quite la vida, por error.

El temor es casi general.

La violencia provoca una especie de psicosis colectiva, una excitación ante los hechos que nos recuerdan los balazos y los muertos. Entonces el tronido de un cohete de pólvora de una fiesta popular, ahora causa preocupación.

Entonces un motociclista detrás de tu auto, provoca cierto temor. Un hombre extraño que se te acerca en la calle, te da miedo. Una llamada telefónica de un número desconocido, te pone en alerta.

Vivimos con miedo. Con miedo a ser secuestrado, si es que tienes dinero. Con miedo a ser asaltado, si es que trabajas en una tienda de atención al público.

Con miedo a ser robado por la noche, si es que dejas tu casa sola el fin de semana. Con miedo a que te roben un hijo, si es que tienes hijos. Con miedo a ser extorsionado, si suena el teléfono.

Los mexicanos vivimos asustados.

No nos haría mal un poco de terapia.

@pccarrillo