Reporte de inteligencia

Los Viacrucis del nuevo siglo

Dos mil años después, tenemos múltiples y diversos Viacrucis.

Poner una denuncia penal por un robo es un Viacrucis. Sacar un pasaporte es un Viacrucis. Conseguir un permiso de uso de suelo es un Viacrucis.

En el siglo XXI tenemos que sufrir en exceso para atender nuestras necesidades elementales.

Sacar una licencia de construcción en León es un problema. Pagar el refrendo del auto es una lata. Cumplir con las contribuciones fiscales es un sufrimiento. Hacer cualquier trámite gubernamental entraña cierto dolor.

Una ficha para ser atendido en el hospital regional cuesta horas de espera, a las 6 de la mañana. Una cita con un especialista del IMSS puede tardar cuatro o cinco meses. Una beca en la Secretaría de Educación, podría nunca llegar. Un crédito del banco implica meses de espera sin muchas esperanzas.

Los Viacrucis de estos tiempos se viven casi de manera permanente.

Conseguir un empleo es a veces un Viacrucis. Ganar el dinero para vivir dignamente es un Viacrucis. Tener seguridad social es un Viacrucis. Pagar la renta es un Viacrucis para quienes no tienen una vivienda. Tener para comer es a veces un Viacrucis (sobre todo para casi 20 millones de mexicanos que viven en pobreza alimentaria).

Nuestros Viacrucis no sólo se viven en Semana Santa. Todos los días hay que afrontar diversos problemas y cargar múltiples cruces. Los mexicanos estamos acostumbrados a sufrir, mientras el centurión en turno nos golpea y azota con su burocracia y sus injusticias.

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pablo.carrillo@milenio.com