Reporte de inteligencia

Venturas y desventuras en Brasil

El pueblo brasileño sufrió ayer como nunca en la historia. Hubo destrozos y caos, tristeza y dolor en todo el país. Tragedia mundial.

Hace una semana, en cambio, el pueblo de Colombia recibió a sus jugadores como héroes nacionales, por haber hecho un gran Mundial de Futbol.

Las victorias o derrotas, sacuden a los pueblos, para bien o para mal. Los costarricenses también llegaron con honores a su país, en medio de una fiesta nacional. Los de Bélgica regresaron con la frente en alto. Lo mismo que los jugadores de Chile, quienes hicieron un gran Mundial.

Los franceses llegaron con dignidad, al haber mostrado calidad en el campeonato del mundo. Los suizos también pudieron llegar con realce a su patria.

Los derrotados, en cambio, no querían regresar a sus países después de haber perdido las batallas.

Los españoles, por ejemplo, regresaron apenados, luego del ridículo que hicieron en la defensa del campeonato. Los italianos volvieron humillados, al quedar fuera en la primera ronda, como nunca. Los ingleses otra vez volvieron a casa, con muy malas cuentas para sus compatriotas futboleros. Los japoneses también se fueron sin pena, ni gloria. Los portugueses fueron otra decepción en el campeonato mundial.

Varios equipos sólo fueron de paseo. Los jugadores de Honduras no tenían cara para explicar las tres derrotas y la terrible actuación. Los de Camerún y Australia, se pelearon por el último lugar.

Los mexicanos, por su parte, regresaron mejor de cómo se fueron. No había muchas esperanzas sobre ellos y al menos cumplieron con el pase a octavos de final, con dos victorias y un empate.

Varias selecciones hicieron un papel decoroso, como Ecuador, como Grecia, como Nigeria, como Argelia, como Estados Unidos.

Las reacciones de los países sobre los triunfos o fracasos de sus equipos han sido desmedidas y exageradas. Un jugador como James Rodríguez se convirtió en un héroe nacional. Una mala racha, como la de Fred, lo convirtió en el personaje más odiado de Brasil. Una jugada brillante, construye a un ídolo de la patria como Leonel Messi o Luis Suárez.

Es el Mundial de Futbol. El campeonato en donde los juegos se encaran como si fueran guerras. El sitio en donde se defiende el honor de la patria. El torneo en donde se construyen o destruyen los ídolos. La única competencia global, capaz de alegrar a un país como Colombia o entristecer a toda la nación como hoy le tocó a Brasil.

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pablo.carrillo@milenio.com