Reporte de inteligencia

Traiciones entre ganadores y perdedores en el PAN

Dicen que no hay nada más incierto que un panista con voto secreto. Y así quedó de manifiesto en la votación del domingo, donde los perdedores esperaban más votos y nunca llegaron. En el PAN abundan los traidores. Te dicen: cuenta con mi voto y, en secreto, lo entregan a otro.

De entrada, el ex alcalde Ricardo Sheffield, sólo recibió 261 votos, cuando 15 días antes, había recibido 100 más. ¿Cómo está eso de que perdió 100 votos en 15 días? ¿Quién se los quitó? Por ahí dicen que la gente de Fernando Torres Graciano no cumplió porque no estaban seguros que Sheffield les hubiera dado los votos 15 días antes. Y lo extraño es por qué el regidor José Luis Manrique –el brazo derecho de Sheffield-, sí consiguió 428 votos. Es decir que castigaron a Sheffield y a Manrique no.

Pero entonces, ¿quién traicionó a quién? Sheffield a Torres Graciano hace 15 días. ¿O Torres Graciano a Sheffield? ¿O fueron los militantes los que no le dieron los votos?

Así, en cada caso, hay dudas. Por ejemplo, ¿quién le quitó los votos a Lupe Vera si se supone que era el gallo para el municipal? Cómo es posible que Lupe Vera tenía el respaldo para ser líder municipal y de pronto lo dejan fuera. ¿Acaso lo sacrificaron para impulsar a otra persona?

Y en esa lógica, quién le quitó los votos a Alfredo Ling Altamirano. Todos reconocen el buen trabajo de Ling en el Comité Municipal, pero a la hora de los votos, no lo apoyan.

Y por cierto, ¿por qué no le dieron los votos necesarios a Éctor Jaime Ramírez Barba? ¿Alguien lo traicionó o fue un error de cálculo? Éctor Jaime se quedó a 10 votos de ser consejero y tal vez no hicieron bien las cuentas y quedó fuera. En el grupo de Diego Sinhue Rodríguez, también hay varios damnificados. Hay liderazgos fuertes que consiguieron menos votos que otros personajes casi desconocidos. Pero las historias de traición y deslealtad son más claras entre los perdedores.

Como por ejemplo los votos para Fernando Torres Graciano. ¿En dónde quedaron los votos? Hubo muchos panistas que le prometieron el suyo y no lo entregaron. Fernando Torres perdió por 232 votos. Nada más para que se den una idea. Miguel Ángel Salim ganó por 163 votos la elección interna en León en el 2012. Y Ricardo Sheffield ganó por 8 votos en el 2009. La ventaja de 232 votos, es aplastante. ¿Y en dónde quedaron los votos? Por cierto, ¿en dónde quedaron los votos del ex contralor Alberto Padilla?, se suponía que podía llegar, pero desaparecieron como por arte de magia. ¿Y dónde quedaron los votos para Mayra Enríquez? ¿No estaba en las listas de Torres Graciano? ¿Y dónde quedaron los votos del ex alcalde de Silao, Jorge Galván? ¿Y cómo movió sus votos Miguel Ángel Salim?

De esta manera, quedan muchas dudas en el proceso interno de Acción Nacional. Y la única forma de entenderlas es con una deducción simple: en el PAN impera el engaño y la traición.

pablo.carrillo@milenio.com