Reporte de inteligencia

Queremos políticos que aguanten cañonazos de 50 mil

Lo que queremos es un gobernante honesto.

¿Es mucho pedir? Un hombre que no robe ni poquito. Una mujer que resista los cañonazos de 50 mil pesos que decía Obregón. Un hombre que no agarre maletines con todo y ligas. Una mujer que no cobre el diezmo. Y resulta que no hay.

Casi todos los que andan en política, tienen esos pequeños defectos. Son tramposos y gandallas. Los que no son, se hacen ahí. Cuando ven los grandes negocios, terminan haciéndose iguales a los corruptos. El mismo sistema, los hace así. Los mismos constructores y proveedores, los tientan y los corrompen. No es posible.

Por eso pedimos a un hombre honesto que quiera cambiar las formas. Pero así como están las cosas en México, ahora resulta que lo más difícil es encontrar a un político que quiera hacer algo por su pueblo, y que no tenga como único fin el robar a lo bestia como el personaje de la Ley de Herodes.

¿No hay alguno por ahí?

Acaso no hay un valiente que quiera pasar a la historia como un hombre de una pieza que hizo lo correcto, sin caer en la tentación del dinero.

Acaso no hay un hombre o mujer con deseos de transformar las instituciones y hacer los grandes cambios. Hoy día nadie quiere ser como Gandhi o como Nelson Mandela. Más bien todos admiran a Carlos Slim. Y todos quieren traer el último coche de Raúl Salinas y comprar un departamento como Murat en Nueva York.

Estamos perdidos.

Los modelos a seguir son los del enriquecimiento. Moreira es un campeón. Murat, un triunfador. Layín, el alcalde de San Blas que robó poquito, es un desgraciado cínico pero más de alguno quiere ser como él.

Por lo mismo, se busca un político honesto. Uno de confianza y respeto que pueda hacerse cargo del gobierno. Al menos uno, solo uno, para tener ánimo de salir a votar el 7 de junio.

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pablo.carrillo@milenio.com