Reporte de inteligencia

¿Puede el PRI hacer elecciones democráticas?

Ya era hora. Después de un año de espera, el PRI Nacional lanzó la convocatoria para la elección del nuevo dirigente del tricolor en Guanajuato.

El Partido trató de evitar la contienda, pero fue imposible. Los dos principales bloques del tricolor no quisieron ponerse de acuerdo para sacar a un candidato de unidad y ahora se verán las caras en las urnas. Será un choque de trenes.

El líder nacional, César Camacho, se reunió ayer con los cuatro principales liderazgos del tricolor en Guanajuato y decidieron lanzar la convocatoria. Ahí estuvieron Bárbara Botello, Francisco Arroyo Vieyra, Gerardo Sánchez y Miguel Ángel Chico. La contienda está aquí.

La asamblea electiva será el domingo 6 de abril. Ese día se montarán urnas en los 46 municipios de Guanajuato y los priistas saldrán a votar, como hace mucho tiempo no lo hacen en Guanajuato.

Hay que recordar que el pasado candidato a gobernador, Juan Ignacio Torres Landa, salió por un acuerdo entre todos los grupos priistas en Guanajuato, y no fue necesario hacer elección. El PRI usó el principio de repartir candidaturas para evitar la elección interna. A Miguel Ángel Chico le dieron la senaduría para bajarlo. A Francisco Arroyo Vieyra lo hicieron diputado federal para que se hiciera a  un lado. Y asunto arreglado.

De hecho el PRI ha usado esa fórmula en todo el país y le ha dado resultado. La estrategia es designar a un candidato por unidad y repartir las carteras entre todos los grupos.

Pero aquí no se pudo.

Nadie cedió. Gerardo Sánchez y Bárbara Botello se empeñaron en designar a su candidato Santiago García López. Y Francisco Arroyo y Alejandro Arias no quisieron negociar la candidatura de Alejandro Lara. De tal forma que se verán las caras en las urnas. ¿Santiago García o Alejandro Lara? El choque es crucial.

Ahí se verá qué grupo tiene más fuerza. Y es el preámbulo de lo que puede ocurrir en el 2018 cuando escojan al candidato a la gubernatura.

Es un gran reto en el PRI.

Se trata de hacer una elección interna que sea ejemplo y que designe a un dirigente estatal, con el apoyo de todos los grupos. El nuevo presidente del PRI tiene que ser reconocido y respetado por todos, para mantener la ilusión de un triunfo en el 2018. Eso está por verse.

El gran problema es ver si los propios priistas resisten a la tentación de hacer trampa. Lo peor que puede pasar es que el 6 de abril (dentro de 32 días), salgan las viejas prácticas del acarreo, robo de votos, ratón loco, urnas embarazadas y otras linduras que suelen dominar los priistas.

Aquí vamos a ver si es real el nuevo PRI.

Aquí vamos a ver si el partido tiene la madurez para hacer una elección limpia y democrática.

http://twitter.com/pccarrillo