Reporte de inteligencia

Políticos temen a teléfonos en juntas privadas

Un político me contó que tuvo una reunión importante y que uno de los invitados les pidió dejar sus teléfonos afuera de la oficina.

Una junta sin teléfonos.

Otro amigo me dijo que ya es una costumbre de los hombres del poder. Hacer reuniones privadas, con los teléfonos afuera. Hay miedo al espionaje entre colaboradores y amigos.

Los políticos temen ser grabados por sus interlocutores. Y entonces cuando tienen que decir algo realmente importante o algo que no quieren verlo en televisión o radio, prefieren desarmar a sus invitados y pedirles de la manera más atenta que dejen el teléfono afuera.

A mí ya me pasó una vez. Un abogado con el que debía tratar un asunto delicado de un cliente suyo, me pidió dejar los teléfonos en una oficina de al lado.

Algo similar hace el nuevo alcalde de León, Héctor López Santillana, en sus reuniones. Incluso mandó hacer una vitrina especial para dejar los teléfonos afuera de las reuniones. López Santillana argumentó que era para que los funcionarios no se distrajeran con el WhatsApp o el Facebook durante la reunión, pero en realidad la medida es eficaz para que nadie grabe algo que no deba ser grabado.

La tecnología nos obliga a modificar nuestros hábitos. Ahora cualquiera tiene un teléfono inteligente y puede grabar un video, tomar una foto o grabar un audio de manera oculta, con la intención de obtener una prueba de algo indebido o polémico. Entonces los teléfonos inteligentes se vuelven armas peligrosas de espionaje entre los colaboradores.

Qué locura. Pero son los nuevos tiempos del iPhone 6s y el Galaxy de Samsung.

Al rato vamos a hacer reuniones de gabinete en la alberca y con traje de baño.