Reporte de inteligencia

Palabras clave para el 2016

La gente suele repetir ciertas palabras en estos días. Se oye mucho decir que haya salud. Se desea un mejor futuro. Se habla de trabajo. Y se invoca al dinero. Pero muchos de esos mensajes –que se repiten casi en forma monótona en todos los cafés, chats y saludos ocasionales-, pueden explicarse es una sola palabra: Esperanza.

El Año Nuevo entraña esperanza.

La esperanza de un país más justo, de una economía mejor, de un ingreso adecuado para todos. La esperanza de una mejor calidad de vida, de un hogar con ciertas comodidades, de una vida sin sufrimientos terrenales o complicaciones económicas.

El año pasado hubo muchos actos indignantes. Corrupción de los funcionarios. Negocios de los gobernantes. Malos servicios. Cobros excesivos. Muchos impuestos. Incremento de los precios de la canasta básica. Detrimento del poder adquisitivo. Pero ahí seguimos. Con la esperanza de que el 2016 sea mejor. De que el 2016 equilibre un poco las cosas y cambie nuestro panorama social y personal.

El año anterior no nos fue tan bien. Hubo muchos robos y asaltos, violencia e inseguridad. Los delincuentes se metieron a muchas casas y dieron cristalazos en los automóviles. Pero mantenemos la esperanza de que este año mejore la seguridad. A ver si ahora sí aplican la ley y se ponen a trabajar. A ver si ahora sí capturan a los delincuentes que golpean el patrimonio familiar.

Lo que nos mantiene es la esperanza. La ilusión de que ahora sí todo será distinto. La fe en que algún día muchas cosas cambiarán para mejorar. La creencia de que tarde o temprano, llegarán los hombres y mujeres correctos para darle rumbo al barco. Ahí está la clave de nuestro optimismo.

La esperanza nunca muere.

Cada año, hay que renovarla para arrancar otra vez con deseos de seguridad, honestidad, justicia.

El que resiste, gana.

¡Feliz Año! ¡Feliz Esperanza Nueva!

La esperanza no tiene fin.

Twitter: @pccarrillo
pablo.carrillo@milenio.com