Reporte de inteligencia

México es un país de puntos ciegos

Michoacán, completito, es un punto ciego. Ahí el hijo del Gobernador se reunía con el capo La Tuta, y todos se hacían ciegos para no ver nada.

Sinaloa es otro punto ciego, desde Escuinapa hasta Ahome, pasando por Mazatlán y Cuilacán, en donde cultivan mariguana en cada montaña y cerro, y nadie se da cuenta.

Tamaulipas es un gran punto ciego. Ahí matan a personas y ni siquiera sale en los periódicos. En Guerrero hay varios puntos ciegos, hay muertos y no acude ni el Ministerio Público (cada cristiano va por su muerto y se lo lleva a enterrar).

México está lleno de puntos en donde no se ve nada. Hay territorios donde pueden ocurrir matanzas y balaceras, asaltos y robos, y no hay cámara de vigilancia, ni ley, ni autoridad, que lo vea.

Tal y como ocurrió con la cárcel de Joaquín El Chapo Guzmán, en donde había dos puntos ciegos, en una celda de 5 por 5. Ahora resulta que el hombre más peligroso del país no podía verse en dos pedacitos de tierra, fuera de la mirada de cámaras y ojos humanos.

Los puntos ciegos son una metáfora de los territorios sin observación en México. Como el punto ciego de Ayotzinapa, donde pueden desaparecer a 43 estudiantes y ni el Alcalde, ni el Gobernador, ni el Ejército, se enteran, aún cuando sus colaboradores ahí estaban esa noche.

Como el punto ciego de Tlatlaya, donde los soldados cometieron abusos y nadie supo y nadie sabe. Como la matanza de Tanhuato, Michoacán, donde fueron acribillados 22 narcos y nadie sabe con exactitud qué fue lo que ocurrió.

Somos un país repleto de puntos ciegos.

Puntos ciegos como en el que ahorita está escondido El Chapo Guzmán. Puntos ciegos como donde se esconde El Mencho, el jefe del Cártel de Jalisco. Puntos ciegos como en donde está viviendo el narcotraficante Rafael Caro Quintero. México es en realidad un gran punto ciego, donde ocurren hechos graves y lamentables y nos hacemos que no los vemos.

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pablo.carrillo@milenio.com