Reporte de inteligencia

Mejor ser cineasta frustrado que aburrido contador público

En la Universidad, todos nos reíamos de los compañeros que querían ser cineastas. Era más fácil ser científico de la NASA. Las burlas eran de todos los días: No hay ninguna posibilidad. “Te vas a morir de hambre”. “No hay futuro”. “Es un sueño guajiro”. “Vas a terminar de publicista”.

Sorpresa. Hoy sí tenemos cineastas buenos en México. Lo que han hecho Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, en Hollywood, rompe con la vieja creencia universitaria de que el cine era para norteamericanos y no para mexicanos. Tres mexicanos sorprenden en Hollywood. Alfonso Cuarón ya tiene un Oscar. Y El Negro Iñárritu acaba de ganar tres.

El nuevo cine de oro mexicano.

Estos tres personajes están acabando con los miedos del mexicano de brincar la línea y competir a nivel mundial. No es casual que sus historias sean mejores que las que hacen los norteamericanos. Y han demostrado que aquí hay talento para hacer teatro o cine del más alto nivel.

Ya es posible el sueño de hacer películas.

Hoy día en Guanajuato tenemos varios cineastas. El más importante es el guanajuatense Amat Escalante, quien ganó el premio al mejor director en el Festival de Cannes. Amat rompe con todo. Es creativo, es irreverente, es diferente. Pero también tenemos al salmantino Gerardo Naranjo, cuya película Miss Bala fue muy exitosa en la taquilla. Y además tenemos a dos leoneses: Francisco Javier Padilla, El Panda, quien hizo la cinta de Suave Patria, y El Chango Pons, quien llegó a la pantalla grande con La Brújula la Lleva el Muerto (en donde además participaron actores leoneses).

De tal forma que sí hay futuro en el cine para nuestros jóvenes. Sí hay argumentos para soñar con una carrera en la cinematografía. Se acabaron las burlas en las universidades. Se acabaron las carreras frustradas antes de empezar. Y si un día llega su hijo y le dice: “Papa quiero ser cineasta”, no se asuste. No lo obligue a estudiar medicina. Déjelo ser. Imagino que Alejandro González Iñárritu habría sido un corrupto abogado y Guillermo del Toro un pésimo contador público, si hubieran hecho caso a sus padres.

http://twitter.com/pccarrillo 

pablo.carrillo@milenio.com