Reporte de inteligencia

En León no usamos cinturón de seguridad

Hace unos días, una mujer agente de Tránsito, me paró en el bulevar Torres Landa por no usar el cinturón de seguridad.

-Deme chance. Me lo pongo ahorita -le dije.

-Nooo. Lo voy a multar sólo porque me vio y no se lo puso -me contestó-. Si se lo hubiera puesto de inmediato, lo dejo ir.

Así quedó la cosa.

Me multó porque la vi y no me le cuadré. Me aplicó la clásica callejera que dice: ¿Qué pasó con ese respetillo?

La multa por no usar el cinturón de seguridad casi nunca se aplica en León. Me siento un caso raro. En realidad los agentes de Tránsito Municipal nunca se han preocupado por exigir el cinturón de seguridad, aún cuando se ha demostrado que es importante traerlo todo el tiempo.

En León la mayoría no usa el cinturón. No usamos el cinturón.

No tenemos el hábito. No estamos acostumbrados.

El Gobierno Municipal no ha trabajado nunca por el cumplimiento de un ordenamiento de Tránsito. Hay tolerancia.

El domingo pasado, un amigo de Morelia vino a León y lo primero que me dijo fue: nadie usa el cinturón de seguridad. En Morelia, es obligatorio y supervisado por los Tránsitos. Y como los agentes se dieron cuenta que el pescar a un automovilista sin cinturón puede servir para pedirles una mordida y extorsionarlos con 200 o 300 pesos, entonces se la pasan todo el día, viendo a ver quién agarran sin cinturón.

El resultado allá es que todo mundo usa el cinturón de seguridad, sobre todo porque no quieren pagar una mordida.

Acá ni lo usamos, ni nos multan, ni nos muerden.

Simplemente el cinturón es un adorno del automóvil, sin que hagamos conciencia de lo importante que es para la seguridad de uno mismo y de la familia. Claro que aquí no lo usamos, pero cuando vamos a la Ciudad de México o cualquier ciudad de EU, lo usamos siempre.

Hay que usar el cinturón. Sobra decir que puede salvarnos la vida.

Pero además las autoridades tienen que aplicar el reglamento y obligarnos a usarlo, con una campaña intensa de concientización. Que empiecen a multar a quien no lo use, pero que nos avisen con anticipación que lo van a hacer, para que la decisión de aplicar la sanción no dependa de una agente de Tránsito que ese día se levantó con ganas de que alguien le guarde el debido respeto.

Yo por lo pronto ya me estoy poniendo el cinturón, de muy mala gana, pero me lo estoy poniendo. Ni modo. A pagar.

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pablo.carrillo@milenio.com