Reporte de inteligencia

En León, cierran  restaurante por  reunión de tipos  extraños

El incidente ocurrió la semana pasada. El miércoles 9 de abril en un restaurante de mariscos. Era la hora del juego León-Flamengo de Brasil.

Todo estaba bien, hasta que llegaron unos ocho hombres a una reunión privada.

Eran hombres maduros, de 40 y 50 años de edad. No parecían de por aquí. Su apariencia era de otra región. No eran elegantes. Ninguno traía saco o una prenda formal. Vestían algo casual, con pantalón de mezclilla y camisas, pero tampoco se veían humildes. A la hora del juego, ni siquiera volteaban a ver el partido del León. No le iban al León. El juego era lo de menos, ellos tenían asuntos mucho más importantes que arreglar.

Traían guardaespaldas. Eran como diez guaruras, con sus cangureras en el hombro.

Los guardias hicieron dos anillos de seguridad. El primero, muy cerca de los hombres importantes. El segundo, afuera del restaurante.

Es un restaurante ubicado en el norte de León.

A los 10 minutos de iniciada la reunión, el restaurante fue cerrado.

-Ya vamos a cerrar. Le voy a traer la cuenta -me dijo un mesero.

-Pero está jugando el León -le dije-. Falta el segundo tiempo.

-Lo siento. Tienen que irse. Vamos a cerrar -me insistió.

El cierre era inexplicable: León estaba en Brasil. El equipo jugaba bien. Hasta los meseros estaban emocionados. Había varias mesas con personas, consumiendo. Pero para los encargados, nada era importante.

-Lo lamento. Se tiene que ir. A los dueños, no les gusta el futbol.

El restaurante fue cerrado.

Los clientes nos salimos, casi corriendo, mientras los extraños hombres seguían en su reunión.

Tuvimos que buscar otro lugar para ver el triunfo de los esmeraldas.

No es la primera vez que me toca ver una reunión rara en un restaurante de León. Hace unos dos meses, vi algo similar en el restaurante California de Centro Max. Eran hombres extraños, con guaruras parados a un lado de la mesa. Pero en aquella ocasión, no nos sacaron. No cerraron el restaurante.

No entiendo lo que ocurre en la ciudad. O tengo muy mala suerte para toparme con dos reuniones en dos meses, o esto está ocurriendo muy seguido en León. No son empresarios, ni hombres de negocios. No son caras conocidas. Son hombres de fuera, haciendo negocios con actitudes sospechosas, con guardaespaldas ostentosos.

Me acordé de las historias que contaban de El Chapo Guzmán, por todo el país. Aquellas historias que decían que cerraba los restaurantes y bares, y pagaba la cuenta de todos. Acá fue igual. Yo no lo podía creer. Cerraron el restaurante. Solo que estos señores no pagaron la cuenta de nadie.

http://twitter.com/pccarrillo