Reporte de inteligencia

Guanajuato no usa corbata

Siempre me ha llamado la atención que en Guanajuato no se usa mucho la corbata. Los empresarios, los zapateros, los políticos, los gobernantes, los hombres de negocios, no suelen utilizar la corbata en sus reuniones.

Es una costumbre de estos tiempos.

Los hombres maduros dicen que hace 20 ó 30 años, era más común asistir a una junta de trabajo o a una reunión de negocios, con su corbata perfectamente bien puesta. Ahora lo vemos muy poco.

Los zapateros andan en camisa de manga larga y pantalón tipo Dockers, pero sin corbata. Es muy difícil ver a un zapatero con traje y corbata. Sí andan bien vestidos y presentados, pero sin tanta formalidad. Lo mismo ocurre con los políticos. Los panistas y los priistas visten con pantalón formal, aunque sin traje. No usan la corbata.

La corbata se guarda para los eventos especiales. Para un evento oficial, una fiesta, un informe de gobierno o hasta un acto académico, pero nada más. No es una prenda de uso cotidiano. Vamos, ni siquiera el gobernador Miguel Márquez la usa con frecuencia. El Gobernador se pone la corbata cuando es un evento oficial de cierta importancia, tal vez cuando acude a una reunión con empresarios, cuando anuncia un nuevo programa de gobierno o cuando da un discurso ante un auditorio importante. Pero si no es un evento grande, Márquez usa camisas y pantalones color caqui.

Los diputados son los únicos que andan encorbatados, sobre todo en las sesiones del Congreso del Estado. Si no, nadie les cree que son diputados. Y uno que otro funcionario del gobierno, también la utiliza.

Pero no es como en la Ciudad de México, en donde se usa la corbata, casi como si fueran calcetines. Allá hasta los empleados menores en el organigrama, traen la corbata. Los porteros de los edificios, la usan. Los mensajeros, la usan. Los IBM la utilizan en las oficinas de Gobierno (y hasta en el Metro venden corbatas para todos los gustos y bolsillos).

En muchas ciudades se usa la corbata como tarjeta de presentación. En Nueva York, por ejemplo, hasta el taxista trae su corbata. Allá es una exageración. En Chicago, los empleados menores parecen altos ejecutivos.

Aquí la cosa es más sencilla. En León ni los hombres más ricos y poderosos usan la prenda. Menos los empleados. Ni los políticos encumbrados la portan. Menos los politiquillos que sueñan con ocupar una subdirección de banquetas y glorietas.

Así somos. Algo simples y austeros. Pero bien arreglados y presentados. A lo mejor tiene que ver con el calor o con la comodidad, pero tampoco lo sabemos. Nadie lo decidió así, ni nadie dijo lo contrario, como tampoco nadie dijo que dejáramos de usar el sombrero. Es parte de nuestros usos y costumbres que se han ido consolidando o modificando con los años. Lo cierto es que solo usamos corbata para ir a una primera comunión o para una boda. Y a media fiesta nos la quitamos. No la aguantamos ni dos horas.

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