Reporte de inteligencia

Fiado, hasta el  Arco de la Calzada

La presidenta de León, Bárbara Botello, ya pidió un crédito de mil 200 millones de pesos.

Era de esperarse. Los últimos gobernantes han pedido prestado para hacer sus obras y acciones en Guanajuato y en México.

Así le hizo Ricardo Sheffield y así le hizo el ex gobernador Juan Manuel Oliva.

Sheffield pidió 800 millones de pesos para concluir varios puentes de la Vía Rápida Bicentenario y para amarrar varios proyectos.

Juan Manuel Oliva pidió 5 mil millones de pesos para construir 25 campus universitarios y decenas de clínicas médicas.

¿Qué querían los dos ex gobernantes?

Pues pasar a la historia como buenos gobernantes. Sheffield se endrogó con 800 millones de pesos y de cualquier forma su partido perdió la alcaldía. Juan Manuel Oliva se endrogó con 5 mil millones y de todos modos su partido está más quemado que nunca.

Pero es la moda en los gobiernos. Pedir prestado para hacer algo. Pedir fiado para hacer obra pública, porque de lo contrario, no harían nada.

Algo está fallando en los esquemas de financiamiento de los gobiernos de México. Los municipios y los gobiernos estatales no tienen recursos para responder a las necesidades de las poblaciones, y entonces tienen que pedir prestado. El resultado es que muchos municipios del país están endrogados y traen problemas. A final de cuentas el Gobierno Federal tiene que rescatarlos, metiéndole dinero para cubrir las deudas. ¿Que no debería ser al revés? El Gobierno Federal debería darles más dinero para tengan un margen de maniobra a la hora de cumplir con las necesidades de los pueblos.

Es la misma fórmula que aplicó Humberto Moreira en Coahuila como gobernador, aunque Moreira sí se voló la barda y pidió créditos por 35 mil millones de pesos, y lo que es peor, las cuentas no eran claras.

La realidad es que hoy día no hay otra forma de hacer obra pública.

Bárbara, por ejemplo, quiere hacer la nueva etapa del SIT y modernizar las orugas, y construir un parque lineal en Los Castillos.

Y sí, las obras serán muy bonitas, pero ahí quedará la deuda, a ver quién la paga.

Es un progreso aparente. León está cada vez mejor, pero debemos mucho dinero. Es como si una empresa pide un crédito para hacer una nueva planta y no paga. La empresa se ve mejor, pero ahí está la deuda. Fábricas vemos, deudas no sabemos.

Ahora sí que como dice el dicho popular en León: “Fiado, hasta el Arco de la Calzada”. O lo que es lo mismo: yo compro el Arco de la Calzada, pero ahí lo voy pagando, poco a poco, en abonos chiquititos.

@pccarrillo