Reporte de inteligencia

La Feria internacional sigue siendo de pueblo

Hace 40 años, nos asombrábamos con los pilotos infernales de Francia. Eran como los autos chocones, pero con autos de verdad. Los pilotos brincaban carros, cruzaban cortinas de fuego y se paraban en dos ruedas. Eran la máxima atracción de la Feria de León.

Después vino el payaso Chuchín (lara lara lalala), el mejor payaso acróbata del continente que caminaba sobre un alambre a 40 metros de altura, sin red de protección (por cierto su último espectáculo fue en la Feria de León en 1984 porque meses después se mató en Sudáfrica al caer de un alambre).

Los que vimos a Chuchín, no lo podemos olvidar.

Alguna vez vino un astronauta de la NASA con una mochila súper poderosa y volaba sobre la explanada de la Feria, haciendo un ruidazo. Era impresionante. Esa vez, por cierto, nos dijeron que tal vez para el año 2000 o 2020, todos volaríamos con una mochila estruendosa como la del astronauta.

Siempre ha habido espectáculos internacionales.

Hoy día tenemos la presentación de Los Siete Dedos de la Mano, un grupo de circo moderno, de Canadá, que sin duda, los niños recordarán toda su vida. El nivel de los Siete Dedos es de primer mundo. Y también está en León el espectáculo de sombras chinas y acrobacia llamado Evolution, presentado por la compañía Arena Group, una coproducción México-Inglaterra. Recientemente tuvimos el espectáculo Ilusión, Fuego y Magia, traído desde Austria. Y este año también llegó Kidzania, la ciudad infantil que ha sorprendido a la Ciudad de México y al país, con un concepto novedoso para divertir y dejar enseñanzas a los niños. Sin duda, fue un acierto traer a Kidzania, la sensación en diversión para niños. Y por supuesto que nunca falta el Circo Roberts, que es un clásico circo pobre de México, pero con gran calidad. Y los Voladores de Papantla, que son una tradición en la Feria.

A pesar de todo, la Feria de León mantiene muchas características de una Feria de Pueblo. No sólo por la manzanas bañadas de caramelo o por los huaraches, ni por los algodones y el tiro al blanco, sino por su idea general. La visión de los organizadores siempre ha sido pueblerina y sin grandes alcances. Queremos que vengan de todo el país, pero traemos a los mismos cantantes que van a la feria de Ixtlahuacán de los Membrillos. Vienen al palenque tipos mundialmente desconocidos como Carlos Eduardo Rico, Samo y Dina Buendía (esos están bien para un restaurante pero no para el palenque).

Lo importante es que al menos ya hay una intención de proyectarla a otros niveles con el título de internacional. Y esperemos que efectivamente se le dé ese carácter, mediante grandes eventos y gran proyección. Que no quede sólo en el nombre y punto. Para que la Feria de León porte con honor el título de internacional (y no sea motivo de burlas), hay que traer eventos de talla mundial. ¿Sería imposible traer a Shakira, a Miguel Bosé o a Chayanne? ¿Es una locura pensar en Radiohead o Red Hot Chili Peppers? ¿Nunca vendrá por acá One Direction o alguien así? Podría ser un evento gancho por año que sí llame la atención del país para que sí den ganas de venir. Eso sí sería internacional. De lo contrario, seguiremos viviendo del bonito recuerdo de Chuchín y los pilotos infernales de Francia.

Twitter: @pccarrillo

pablo.carrillo@milenio.com