Reporte de inteligencia

La Facultad de Medicina está enferma

Llegó la hora de hacerle un chequeo a la Facultad de Medicina. Cada año presentan examen más de 2 mil jóvenes de Guanajuato y sólo ingresan 75 afortunados. Eso significa que más de mil 900 estudiantes que tienen el sueño de ser doctores, no pueden seguir sus estudios.

Hay una injusticia terrible.

Los médicos de Guanajuato, con el argumento de que deben ingresar a la Facultad los jóvenes con mejores promedios, han matado las oportunidades de miles de guanajuatenses que tenía una ilusión.

La búsqueda de la excelencia no se puede cuestionar. Al contrario, hay que aplaudirla. Pero tampoco podemos mantener a una Facultad elitista que sólo quiere a los mejores alumnos. ¿Acaso un joven de 8 o 9 de promedio no puede tener la ilusión de convertirse en médico? ¿Acaso un estudiante de una escuela rural, con desventajas respecto a los alumnos de los colegios particulares, no merece una oportunidad de ser doctor?

La Universidad de Guanajuato se ha equivocado en su responsabilidad hacia la comunidad. Ellos han buscado la excelencia académica y no la justicia social. Los médicos brillantes de Guanajuato se han extraviado, pensando que su fin es educar a los mejores médicos del país, cuando en realidad necesitamos médicos en las comunidades y municipios que puedan atender una pulmonía para que la gente no muera. Se han dedicado a cuidar su prestigio profesional de Facultad, cuando en realidad lo que queríamos era que miles de jóvenes tuvieran una oportunidad de salir adelante con una profesión.

Todo eso ha provocado que muchos jóvenes dejen de estudiar o se vayan a otros estados. Hay muchos guanajuatenses que se inscriben en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en donde ingresan mil alumnos cada año. A lo mejor la escuela de Michoacán, no es tan buena, pero sí da oportunidades. Otros jóvenes se van a la Universidad Autónoma de Guadalajara (Los Tecos) y pagan miles de pesos por su educación, todo porque la UG, no atiende las necesidades de la región.

Hoy la Facultad, según parece, hace crisis.

Los propios alumnos denuncian que los médicos notables no van a dar clases, y no tienen interés por los muchachos. Las instalaciones no están en las mejores condiciones. Tienen muchas carencias de equipo. E incluso está en riesgo la certificación.

La Facultad de Medicina está enferma. Fue un orgullo para los guanajuatenses durante décadas, pero ahora sorprende con sus múltiples síntomas y dolores. Hay que darle una inyección de recursos, unas pastillas de compromiso social y una dosis de realidad.

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