Reporte de inteligencia

Agua de riñón y no petardos

Arrojan de todo. Vasos, cervezas, refrescos, bolitas de papel y la clásica agua de riñón. Pero ahora se les pasó la mano. Los muchachos del estadio arrojaron cuatro cohetones.

Los porristas del León se pasaron de la raya.

En el partido del sábado, lanzaron petardos peligrosos a la cancha. Y ahora sabemos que los jóvenes de la barra lo hicieron a propósito porque el club ya no les regalará los boletos.

Es un acto de presión. Muy al estilo de los maestros de la CNTE.

Los muchachos están molestos con el club y hasta trataron de dañar un transformador para dejar sin luz al estadio, a la hora del juego.

Es un acto vandálico. Una acción de protesta y de presión contra la directiva.

Las porras tienen poder, a su manera. Y están reaccionando con un acto indebido que no sólo pone en riesgo al equipo por un posible castigo de la Federación, sino que representa un peligro para los ciudadanos que acuden al estadio a disfrutar un partido de futbol.

Aguas. Hay que recordar que hace un año, el 18 de noviembre del 2012, un joven perdió un ojo afuera del estadio León, por un petardo que le estalló en la cara.

No hay que jugar con fuego.

Los muchachos de la porra deben actuar con responsabilidad y las autoridades deben actuar en caso de que las barras no entren al orden. Justo en este momento en cuando queremos la nueva legislación en Guanajuato. Por ahí los diputados hicieron una propuesta para mantener el orden en los espectáculos públicos, pero todavía no aterrizan nada.

¿Hasta cuándo van a meterse al tema?

¿Hasta que ocurra otra tragedia?

Con todo respeto, señores diputados, y luego sí dan ganas de arrojarles agua de riñón. Nunca petardos.

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