De café

El secado

Era invierno en el Círculo Polar Ártico, las rachas de viento gélido pasaban a gran velocidad de la Estratósfera a la Tropósfera, lo hacían en sentido contrario a las manecillas del reloj formando un vórtice gigante, entonces se desprendió una masa de aire y nubes que cubrieron la mitad de Canadá, un poderoso frente frio congelaba una vez más Yukón y la Columbia Británica, se internaba en diagonal por el noroeste de los Estados Unidos.

Mientras tanto, en Coatepec, Veracruz, el señor Aristeo Cortina despulpaba afanosamente las cerezas de café que un día antes habían cortado, vaciaba uno a uno los costales en las albercas de floteo, y después de extraer el grano vano, las maquinas despulpadoras comenzaban con el proceso.

Don Aristeo observó como todas las mañanas el reporte meteorológico, soleado los próximos cuatro días al menos, eso lo tranquilizó, sabía que cuatro días de sol le asegurarían un secado perfecto al aromático, aceleró su trabajo, al tiempo las semillas descascaradas se incorporaban a las tinas de fermentación, sólo le quedaba esperar unas horas más para lavar los granos y aprovechar la radiación solar.

El clima era perfecto, tendía el café en las planchas de concreto, el con sus hijos lo extendían y repartían, el mayor quería ir a jugar futbol al campo del pueblo, el cafeticultor áspero le recordó que no pueden distraerse ni un momento, pues hay que evitar el exceso de humedad, y cuando llega la noche guardarlo en la bodega.

Las dos siguientes mañanas, sacaron los granos al sol, no desperdiciaron ni un minuto, 12 porciento de humedad es lo que se necesita, y eso en Coatepec requiere un gran esfuerzo.

El frente frio, entraba ya por Coahuila, el Golfo de México en alerta, se esperaba un norte, en Veracruz despertaron con la noticia, pero el cielo aun estaba despejado, así que continuaron con el secado de café, necesitaban al menos otro medio día de sol. Preocupado Aristeo observaba hacía el golfo, y a la cima del Cofre de Perote, los minutos pasaban y cada quien hacía su trabajo, el sol calentaba, ellos removían, el viento se hizo presente y nubes blancas en el horizonte anunciaban la llegada del sistema frontal.

Rápido resguardaron el café, no puede exponerse al rocío y mucho menos a la pertinaz lluvia que traen los frentes fríos. 12.2 porciento de humedad, Aristeo Cortina respiraba aliviado mientras tomaba una taza de café caliente y veía a su hijo correr en la brecha lodosa rumbo la cancha de futbol.