De café

¿Hormigas o arañas?

Se ve  el fondo de la cafetería. El aristocrático poeta Joseph Adisson, irónico y soberbio, se pone de pie y deja su  pequeña taza de café sobre la mesa. En ese momento, exclama en voz muy alta, con  flemático acento inglés: “Nothing is more gratifying to the mind of man than power or dominion“. Mientras, del otro lado del “Grecian Coffee House” de Londres, los  sabios miembros de la Royal Society, molestos por la interrupción de una disertación que llevan a cabo, voltean al extremo donde departen los literatos.

De pronto, iracundo, se yergue el más viejo y respetable de los científicos, Sir Isaac Newton. Quien, sin soltar su taza de café, toma su bastón y resollando se dirige al poeta. Tras de él, como integrantes de una pandilla de los barrios bajos, lo secundan Edmund Halley y el naturalista Sloane.

Newton, implacable, se posa frente a Adisson, quien lo observa con una risa nerviosa. La sola presencia del físico, regresa al poeta a su mesa, donde también están los escritores Richard Steele y el afamado Defoe. Éste no se da cuenta de lo sucedido, pues trata de concentrarse en terminar su última novela, que a la postre se llamará: Robison Crusoe.

 Los ilustres maestros de la  Real Sociedad de Londres, no soportan los escándalos que los bohemios de la  literatura inglesa hacen en el café del griego Constantine, dueño del estanquillo. Han tomado este lugar como punto de reunión. Preferirían que los gritos y los cantos de los letrados chillaran en alguna taberna o en el café Button adonde asisten los filósofos y otros “vagos”.

Un par de minutos después, Adisson, con nuevos bríos por haber terminado su taza de café, se dirige al sitio donde están los hombres de ciencia, quienes semana a semana y religiosamente, se juntan a discutir sus trabajos. El escritor se postra junto al santón Newton, que de reojo lo ve mientras empuña su adornado bastón por debajo de la mesa.

Sin  más, Joseph Adisson, interrumpe descaradamente la explicación sobre la  teoría de la óptica que el honorable Sir expone por décima ocasión a su concurrencia. El literato y futuro primer ministro les pregunta  si ellos en el mundo de la ciencia eran hormigas o arañas.

De golpe y exaltados, todos se ponen de pie. Sir Isaac Newton levanta sus brazos en forma amenazante. Adisson espera un bastonazo, cierra los ojos y se cubre. Sin embargo, se sorprende cuando sólo siente un abrazo del genio, quien  responde a su pregunta: “nosotros somos  abejas de la ciencia”. Acto seguido, le ofrece una taza del café.

Halley, Sloane y los otros científicos, se sorprenden; pues conocen a la perfección el violento carácter del viejo sabio, pero no se atreven a decir ni a preguntar nada. Newton, posa la mano sobre el hombro de Adisson y con tono de satisfacción les dice: “el que toma café y cita  el `Novum Organum’ de Bacon, es digno de sentarse entre nosotros y de interrumpirme si el tema lo amerita”.

oriveroll@hotmail.com