Visión Económica

Bienvenido 2017

En la última edición de esta columna informativa de 2016, el pasado 24 de diciembre, hablamos de lo que estaba por venir y que dos semanas después, vemos lamentablemente convertido en una realidad.

El primer tema, el efecto Trump, que aún sin ser presidente en funciones, está ya causando graves daños a nuestro país: esta semana vimos a la automotriz Ford retractarse de hacer inversiones en México por más de 1 mil 600 millones de dólares, noticia que impactó inmediatamente en la confianza de los inversionistas, retirándose de bonos en pesos y exigiendo sus dólares de vuelta, lo que disparó el tipo de cambio a niveles cercanos a 22.00 pesos por dólar, razón por la cual el Banco de México salió al mercado a vender reservas, medida que no había tenido que utilizar en ya varios meses.

Por otra parte hablamos también de la amenaza que representaba la liberación de los precios de las gasolinas, que para nuestra zona representaron un incremento de 9.94% tomando como base la cotización de la gasolina Magna al pasar de $13.98 a $15.37 por litro.

Esto ha generado un gran descontento a nivel nacional y el Gobierno Federal a través de sus dependencias ha defendido la medida argumentando que el precio depende de los precios internacionales del petróleo, costos de refinación y logística; pero poco hablan o casi no mencionan el aspecto impositivo, compuesto del Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS) más el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Si bien el IVA es el impuesto al consumo, el IEPS es un impuesto que encarece el precio final del combustible y ahora sin subsidio, ¿a dónde irá a parar? El Gobierno se escuda diciendo que en los países desarrollados así se cotiza, pero no habla de los subsidios al transporte que también se aplican en países desarrollados; sin estos no se apoya al más necesitado y se afecta directamente a la clase media.

¿Por qué no comparan nuestro salario mínimo con el de dichos países, o los servicios de salud? Obvio, no les es conveniente.