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El útero viajero

Los griegos hablaron de una afección histérica, para ello emplearon la palabra histeria: Utero. Los griegos continuaron las creencias egipcias del Siglo XX antes de Cristo. El útero, considerado como un órgano vivo e independiente, que podía viajar hacia la parte alta del cuerpo en busca del calor que no recibía abajo.

Al llegar al tórax provocaba compresión y dificultad para respirar, oprimía el corazón haciéndolo “saltar” con palpitaciones, apretaba el esófago dificultando el poder comer; la sofocación era intensa. En el papiro de Kahun egipcio, casi dos mil años antes de Cristo, se recomendaba  el uso de baños aromáticos vaginales, con el fin de regresar al útero a su sitio.

Esta terapia se utilizó durante miles de años, hasta 1910 después de Cristo. Los griegos pensaban que estas migraciones del útero se debían a que las mujeres estaban privadas de relaciones sexuales, lo que provocaba que el útero se secara. Si el útero viajaba, provocaba convulsiones.

El mismísimo padre de la medicina Hipócrates estaba convencido de que había una epilepsia de origen cerebral y otras convulsiones de origen uterino. Y aconsejaba que las mujeres jóvenes se casaran y las viudas lo volvieran a hacer.

Platón decía: “El útero es un animal que desea engendrar hijos”, cuando permanece estéril mucho tiempo, se vuelve inquieto, y avanza a través del cuerpo; corta la respiración y produce grandes sufrimientos. 

Para Galeno la migración de la matriz era algo ridículo anatómicamente y que el origen de la histeria se debía a la retención de un líquido seminal femenino, análogo al esperma, que provocaba la irritación de los nervios y aparición de convulsiones. Así, de igual manera y por las mismas causas, también existía una Histeria Masculina. Con la llegada del cristianismo las cosas cambiaron, resultaba escandaloso recomendar la práctica de la sexualidad para curar una enfermedad.

Pero entonces los síntomas fueron atribuidos a las fuerzas del mal, estas pacientes fueron consideradas poseídas por el demonio. Durante este periodo Medieval Oscurantismo muchas histéricas fueron tomadas como posesas y brujas y en vez de baños vaginales fueron tratadas en la hoguera. Toda esta misoginia cambió en los siguientes siglos, cuando aparecieron nuevos términos, conceptos y tratamientos. 



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