VADEMECUM

El triunfo de la belleza. Segunda Parte

Continuando con la novela de J.Roth, El Triunfo de la Belleza, historia de amor entre un diplomático y Gwendolin, y entre los dos el Dr. Skowronnek. Luego de que el joven diplomático encuentra a su esposa Gwendolin abrazada de un enfermero, transcurre año y medio cuando el doctor encuentra en un salón parisino a Gwendolin, bailando suavemente con su amante, el Sr. Lakatos. La mujer corre a saludar al doctor; el médico pregunta por su amigo diplomático: “instantáneamente Gwendolin da la orden a sus ojos, y de ellos brotan dos lagrimas como perlas. ¡ha muerto! por desgracia se suicidó”. El médico, de un grito pide la cuenta y se va sin despedirse. Sonríe le dice  el médico a Gwendolin. La vejez se aproxima, un año o dos, y ningún cirujano podrá ayudarte, ningún fabricante de pelucas, ni cosméticos. Deformes, resentidas y amargas tendrás tus carnes, no tardarás en irte a la tumba, y más abajo al infierno. ¡Sonríe!A través de la enfermedad, Gwendolin adquiere poder sobre su marido, lo obliga a vivir por ella y para ella. Lo somete hasta que finalmente lo aniquila. La enfermedad de la mujer termina matando al marido. Por el contrario, al morir el esposo, la mujer recupera la salud y se reencuentra con su amante. Se trata de una mujer que se enferma a si misma, para someter a su marido hasta convertirlo en un lacayo. Es obvio que la nueva pareja de Gwendolin tendrá un periodo corto en la vida de ella, porque el nuevo amante solo viene a tapar o a remediar temporalmente la histeria de ella. La patología Histeria está descrita en el siglo pasado por el autor de la novela de manera detallada.  Dolores que viajan y migran por todo el cuerpo, duele la espalda, la cabeza, el estómago y “falta el aire”, misteriosa sintomatología que  extraviaba al médico antiguo, hasta exclamar : ¡Ud. está histérica¡. Esta somatización no es única de la mujer, también existe en el varón. En la actualidad a estos enfermos se les cataloga como Hipocondriacos.  Hoy en día oficialmente el diagnóstico de histeria no existe. Pero no pasa ni un día sin que se pronuncie la palabra histeria en cualquier lugar del mundo.  


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