VADEMECUM

¿Estar sano es ser feliz?

Tradicionalmente se había pensado que a través del amor se podía alcanzar la felicidad. Sin embargo, poco a poco se ha involucrado a la medicina para poder alcanzar la felicidad tan anhelada. Hoy parece ser indispensable estar sano para poder ser feliz. Es común ver a los políticos prometer “Salud para Todos” como una forma de fortalecer su campaña. El objetivo es ser feliz a como de lugar; y si para lograrlo hay que estar saludable, entonces es válido hacer cualquier cosa para mantener la salud. Planteado de esta manera es fácil caer en los excesos. Por eso es cada vez más común observar los pasillos de los hospitales con hipocondriacos deambulando; también la belleza ha sido sinónimo de salud, y ello repercute en la gran cantidad de personas que atiborran los salones de belleza y llenan los bolsillos de los cirujanos plásticos. La frase célebre de “Mente sana en cuerpo sano”  se ha modificado, y en el afán de encontrar el cuerpo sano, la mente se ha trastornado en el exceso y la obsesión por la “salud”. La salud a cualquier precio, un esfuerzo narcisista por mantenerse en forma. Es innegable que en esta búsqueda del estado “ideal” de salud y felicidad están involucrados las compañías farmacéuticas, los hospitales y los médicos, fomentando una medicina de consumo en exceso. Por eso, una parte de la población teme estar enfermo, se angustia al pensar que puede enfermar y dejar de ser feliz. Los programas preventivos sin control pueden dar lugar a la medicalización excesiva, formando un grupo de personas ansiosas ante el  riesgo de enfermar. La imagen del Super Hombre es estar sano, resulta inimaginable pensar en un Super Héroe enfermo. Es complejo tratar de guiar a la población hacia una medicina y cuidado de la salud equilibrado, porque en ocasiones el mismo sistema de salud es víctima de la medicina de consumo. Las grandes empresas farmacéuticas y hospitales han explotado a placer “El derecho de la población a estar sanos”. Así de vez en cuando los médicos nos vemos obligados a plantear a los pacientes que el cuidado médico no debe de convertirse en una obsesión; y mucho menos en un culto a la salud y la belleza. La salud definida hoy en día como la ausencia de enfermedad, con un bienestar físico, social y psicológico; planteado así se oye como un “orgasmo colectivo”. La realidad actual de la salud es igual a felicidad, no es convincente. Es preferible darle su lugar al amor, como una manera irremplazable para ser feliz. 


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