VADEMECUM

La respuesta

Muchas son las situaciones con las que se enfrenta un médico diariamente en la práctica hospitalaria. Sin embargo una de las situaciones más conmovedoras es la información del estado de salud de los enfermos. Un extremo es la aparición de una sonrisa y alegría en el rostro de los familiares cuando reciben una grata información sobre el estado de salud favorable. Casi todos los pacientes y familiares quieren escuchar finalmente las palabras mágicas: “Lo vamos a dar de alta”; es ahí donde la familia se llena de felicidad y algunos lloran de alegría. El otro extremo es el opuesto, cuando el familiar, hijo, hermano o esposa, recibe malas noticias relacionadas con el pronóstico y estado de salud del enfermo. La manera en que responden los familiares ante las noticias adversas es muy variable; puede ir desde la ira y el enojo, hasta la desesperación, desilusión, angustia, ansiedad y tristeza; el rostro es de impotencia y frustración.Los médicos también se muestran  diferentes ante cada caso en particular; pero los sentimientos son muy similares a los que padecen los familiares de los enfermos.Esta situación ante la enfermedad y la muerte es quizá una de las expresiones más humanas; al igual que el momento de alumbramiento de un recién nacido; el sentimiento de pérdida inminente muestra a los seres humanos en su más clara y máxima capacidad de “ser humanos”. Las lágrimas brotan espontáneamente en ambos extremos de la vida y la muerte; aunque con un significado muy distinto, la llegada de un ser vivo, y la partida de un ser que está perdiendo la vida.He aquí un ejemplo de lo que suele decir la esposa de un marido sumamente grave al recibir un informe desfavorable.Mire Dr. yo estoy consiente de lo que me está diciendo; ayer hablé con mi marido y yo lo veía mejor; hoy hablé con él y con la cabeza me dice que No; Nosotros oramos para que Dios le dé alivio.Sabemos que ustedes como médicos hacen todo lo que pueden Dr; pero su médico de cabecera es Dios.Si Dios me lo quiere dejar qué bien; pero si no, pues que sea lo que Dios quiera.Pos yo qué hago Dr, que decida Dios.Es duro Dr. recibir estos diagnósticos y oír lo que me está diciendo.Si Dios lo quiere levantar lo levantará Dr.Tampoco quiero exigirle tanto a Dios.Si me van a entregar sufriendo a mi esposo Dr, mejor que Dios lo recoja, a sufrir así.Porque para mi es muy difícil ver a mi esposo sufrir así.Yo se que usted me está diciendo la verdad Dr. pero yo lo veo cada vez peor.Mi esposo días antes ya me lo había dicho; que no quería que lo dejáramos sufrir así; y yo la verdad doctor tampoco lo quiero así sufriendo.Qué le vamos a hacer doctor!;  que sea lo que Dios quiera!



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