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¿Por qué hay más partos en la noche?

Al oscurecer, las ambulancias con la sirena a todo volumen llegan a la sala de urgencias “cargadas” con mujeres embarazadas a punto de “dar a luz”. Los médicos escuchan las sirenas a distancia, antes de que lleguen las ambulancias ya están preparados también psicológicamente para atender partos y cesáreas. 

Hasta hoy no está claro por qué el número de partos se incrementa durante la noche. Hipocrates en la era pre-cristiana creía que cuando la madre ya no tenía alimento que ofrecer al feto, entonces el niño rompe las membranas- la fuente-  que lo envuelven y sale al mundo exterior. Hoy sabemos que el cerebro de la madre y el feto liberan una hormona, la oxitocina y con esto aceleran el parto, produciendo las famosas contracciones uterinas.

El reloj  biológico de la madre es el que marca el tiempo y el ritmo entre el día y la noche en el proceso del parto. Esta es la razón de que, durante los periodos de reposo de la madre, inicie el parto durante la noche o apenas entrando la mañana.

En estos periodos es cuando el alumbramiento se procede de manera más natural y requiere de menos asistencia médica. Pero Hipocrates tenía razón, el inicio del parto tiene que ver con el descenso del azúcar en la sangre del niño; señal de que la madre ya no puede seguir alimentando al niño para continuar su crecimiento. Por eso los embarazos múltiples - gemelos, trillizos- suelen ser prematuros, porque el alimento materno se agota más rápido.

Al bajar el azúcar en la sangre del niño, su cerebro -hipotálamo- empieza a producir oxitocina, que favorece las contracciones uterinas, haciendo que la cabeza del niño presione el cuello uterino de la madre. La presión de la cabeza del niño sobre el cuello uterino, hace que también la madre produzca oxitocina, potenciando el proceso del parto. De este modo aumentarán las contracciones y la cabeza del niño presionará mas y mas; este ciclo solo terminará cuando  el bebe acabe por nacer.

Después del parto, cuando el bebe succiona el pezón de la madre, estimula la producción de oxitocina  en el cerebro materno, que actúa en las glándulas mamarias causando secreción de leche. Al cabo de unos días, solo basta que el bebé llore, para que la madre produzca más oxitocina y leche.

Este efecto de la oxitocina crea un estrecho vinculo imborrable entre la madre y su hijo. Esta  hormona es crucial en esos momentos de lactancia y juego con el recién nacido. 


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