VADEMECUM

El nido

Recientemente ha resurgido el interés por hormonas cerebrales como la oxitocina y vasopresina. De hecho aun hoy para muchos médicos hablar de oxitocina es igual a hablar del trabajo de parto y contracciones uterinas.

Pero en realidad, estos péptidos tienen millones de años apareciendo en el cerebro de los mamíferos; no solo tienen que ver con las contracciones uterinas o el control del agua corporal; también están muy relacionados con el apego entre los humanos y el resto de los mamíferos.

Durante el embarazo la placenta produce hormonas como estrógenos, progesterona y prolactina, que circulan por la sangre materna hasta llegar al cerebro y lo “maternalizan”  dando lugar a conductas como comer mas para poder alimentar a las crias, en los pájaros construir un nido, en los humanos preparar la casa, la habitación, tapizar los muros y comprar la cuna; todo debe estar preparado para cuando llegue el momento de dar a luz en un lugar seguro.

Durante todo el embarazo y semanas después, la oxitocina impregna el cerebro materno; las “parturientas” son más sensibles, es fácil hacerlas caer en llanto, son más sociables; están listas para amamantar al recién nacido; se establece un vínculo afectivo muy estrecho entre madre e hijo; conocen sus caricias, la textura de su piel, distinguen los sonidos de hambre o cólicos y sueño.  

En la conducta maternal además de la oxitocina también intervienen otras sustancias como las endorfinas, que generan placer durante la lactancia. En algunos experimentos con primates, se ha bloqueado- naloxona-  la acción de las endorfinas cerebrales dando como resultado indiferencia de las madres por sus crias; esto también podría explicar el descuido que tienen las mujeres adictas por sus hijos.

No cabe duda que la oxitoxina, si bien no es la única sustancia involucrada en la conducta materna, si es de las protagónicas; por eso es fácil observar y descubrir a una mujer recién  embarazada a través de su sonrisa y el brillo en sus ojos.