VADEMECUM

El infierno ¿existe?

Cuando un paciente desafortunadamente muere, surge la pregunta ¿A dónde irá este enfermo?; la pregunta brota espontáneamente, sobre todo si el paciente durante su enfermedad tuvo un desarrollo difícil, es decir, doloroso e incómodo o desgastante; se puede pensar que con el sufrimiento de la enfermedad mortal, ya fue suficiente como para creer que, a pesar de la calidad de persona, pudiera ir al purgatorio o peor aun al infierno.En el inicio del cristianismo existía la imagen del mundo en tres niveles: El cielo, la tierra y el infierno. En el infierno es donde se encuentran castigados los ángeles caídos. De hecho, hay muchas contradicciones sobre si Jesús descendió al infierno  entre su muerte y resurrección. Aun no está claro si Jesús o su alma descendió al mundo inferior después de su muerte. Algunos creen que si descendió al reino de los muertos para ofrecerles una oportunidad de conversión. Como quiera que sea, Jesús sufrió muerte en su cuerpo, pero recibió vida por el Espíritu. “A puerta Cerrada” se llama una obra teatral de J.P Sartre en donde tres hombres son desterrados y llevados a un hotel miserable, los tres hombres están para siempre sujetos uno a otro, un círculo infinito y mortal donde uno es al mismo tiempo torturador y torturado. ¡Así es que esto es el infierno!; entonces no existen el fuego y el azufre; entonces el infierno es en realidad el mismo mundo del hombre. ¡El infierno son los otros! El infierno de las guerras, el hambre y la enfermedad, el infierno del desamor. La iglesia tradicional cree firmemente que el pecador, el pagano o no creyente, si no se arrepiente, caerá en el fuego eterno donde habita el diablo. Sin embargo para otros sectores Dios no necesita un anti-Dios para ser Dios; ni mucho menos necesita de infundir miedo a la condenación eterna. “En el infierno no arde ningún fuego”. Aun así todavía hay mucha gente que cree en el infierno. Hace tiempo un profesor noruego, amenazó en un programa de radio a los oyentes: “Seguro que esta noche me están oyendo muchos que no creen en Dios. Tu sabes que si ahora murieras caerías directamente al infierno”. Inmediatamente un obispo tomó postura en contra: “Me alegro de que en el día del juicio final no serán los teólogos y sacerdotes quienes nos juzguen, sino el Hijo del Hombre en persona. Y no dudo que el amor y la misericordia de Dios son más grandes que el infierno. Para mi la doctrina del infierno no pertenece a la religión del Amor. Muchos creen que si hay una salvación eterna también debe de existir una condenación eterna para los que mueren en pecado mortal. Gran cantidad de barbaridades se han cometido por la creencia en el infierno; pero hoy cualquier persona puede alcanzar la salvación, hasta los ateos de buena fe, y los no bautizados. No hay hombres totalmente malos ni totalmente buenos. La purificación final no depende del juicio del hombre, sino que compete exclusivamente al Dios benévolo y omnicomprensivo. En ese juicio final Dios ilumina, salva, libera y perfecciona al hombre. 


vademecum_64@yahoo.com.mx