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¿Y la gente responde?

La realización de estudios preventivos para mantenerse sano y evitar enfermedades es cada vez más frecuente. Hasta hace tan solo una o dos décadas estos estudios eran muy raros. La población prefería esperar a estar enferma para acudir al médico. También las medidas gubernamentales sanitarias estaban principalmente orientadas a la curación de la enfermedad. Hasta que finalmente el gobierno y el paciente se convencieron que el tratamiento y curación de una enfermedad es más cara que la prevención. Los estudios preventivos  en el presente están orientados generalmente a pacientes mayores de treinta años de edad, de ambos sexos. Y la razón principal es porque la mayoría de las enfermedades como la diabetes, hipertensión arterial, infartos, cáncer, parkinson, alzheimer se presentan justo en personas mayores de edad. Todas estas enfermedades conocidas como crónico degenerativas están íntimamente ligadas con el envejecimiento. También se asocian con el medio ambiente o el entorno; y obviamente a mayor edad es también mayor el tiempo de exposición al medio ambiente adverso (estrés, contaminación, mala alimentación, radiación, etc). Por lo común los estudios recomendados abarcan estudio de los huesos como la densitometria, mastografias, papanicolaou, medición de glucosa, colesterol, triglicéridos, radiografías de tórax, perfiles hormonales, endoscopías y en el hombre antígeno prostático tan solo por mencionar algunos estudios. La medicina preventiva tiene su firme fundamento en el temor de la población a estar enferma, y desde luego el miedo a morir de manera “prematura”. La idea es mantenerse sano el mayor tiempo posible; de esta idea han surgido los famosos “Estilos de vida sanos”. También otras ideas profundamente arraigada es la asociación de la salud con la felicidad. Hoy parece ser un requisito indispensable estar sano para poder ser feliz. De hecho una definición de salud es la siguiente: “Ausencia de enfermedad, que permite el disfrute físico, social y psíquico”.Así las cosas la medicina preventiva parece hasta hoy la mejor manera de mantenerse sano. Sin embargo la medicina preventiva también cuesta. Puede ser menor el costo que un tratamiento; pero finalmente también tiene un costo. De esta manera, un periodista me preguntó: Doctor, ¿y la gente responde? al llamado de los estudios preventivos. Desde luego que mi respuesta fue afirmativa. Pero siempre y cuando las condiciones se den para que la población responda a la medicina preventiva. Las condiciones en la medicina privada radican básicamente en el menor costo de los estudios. La mayoría de la población no puede tener acceso a los estudios preventivos en el ámbito privado, y la principal limitante es el costo. Mientras tanto, en la medicina pública: IMSS, ISSSTE y Salubridad, si bien es cierto los estudios son “gratuitos”, el problema no está en lo que las personas pagan al sector salud, sino en lo que las personas reciben del sector salud. Los obstáculos  para la realización de la medicina preventiva en el sector público van desde las largas filas que desalientan a los pacientes; el tiempo de espera prolongado; la falla de los “aparatos” diagnósticos que se reportan como descompuestos; la multiplicidad o repetición de funciones, y desde luego la tramitología engorrosa para hacerse un “chequeo médico”. Todo esto hace que las personas acudan con cierto desgano y enfado a las instituciones públicas. Si la medicina pública lograra algún día eliminar todos estos obstáculos, entonces si, podríamos hablar de un programa de medicina preventiva integral y completo. De esta manera la población acudiría “felizmente” a realizarse los “chequeos médicos”. Hasta hoy, lamentablemente aun persiste en el “ambiente poblacional”  la idea que las personas que acuden a realizarse estudios preventivos en instituciones públicas van a “recibir” es decir acuden “a ver” que les da la medicina pública. Por supuesto que esto es un gran error; la población debe acudir a recibir una atención médica adecuada sin regateos ni discriminación, sin gestos ni de mal gusto. Lo ideal es que la población general se pueda realizar estos estudios preventivos por lo menos dos veces al año. Tampoco se pretende exagerar con la prevención de enfermedades y formar hipocondriacos; o una obsesión por la salud, ni un culto a la salud. Las revisiones deben ser regulares, económicas y equilibradas. Hasta hoy la medicina preventiva ha sido la mejor opción para reducir los gastos tanto al paciente como al Estado. El temor a la enfermedad y el deseo de la inmortalidad hacen que la ¡Gente Responda!. 


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