VADEMECUM

El doctor máquina

Una de las quejas recurrentes de los pacientes hoy en día, es la pérdida de humanismo de los médicos. Pero ¿a qué se refieren los enfermos cuando dicen que los doctores son inhumanos?
Generalmente se refieren a que los médicos no le prestan la atención suficiente, a la insensibilidad, la indiferencia ante su enfermedad, apatía y desgano, y también a las “prisas y urgencias” de los médicos por atender otras cosas distintas al enfermo. Una mezcla de estos sentimientos es lo que hace ver al médico como inhumano.
En la medicina pública o institucional existen factores que favorecen la deshumanización del médico. Los médicos son “obligados” a atender un número exagerado de pacientes; por ejemplo, consultar cerca de quince pacientes en unas cuantas horas. Otros médicos tendrán que realizar una o dos cirugías diarias; otros realizarán procedimientos diagnósticos; otros realizarán diez o más estudios de gabinete en poco tiempo, como tomografias, resonancias magnéticas, etc. Todo esto limita y acorta el tiempo del médico frente al paciente. Los médicos, poco a poco, en el transcurso de los años, se van desgastando y deshumanizando, convirtiéndose en máquinas. Lo importante en estas circunstancias es atender al mayor número de pacientes con la menor cantidad de médicos. El médico ideal es aquel que no se cansa, que no siente dolor y no se enferma: Una máquina. Para la medicina pública el racionar el gasto y ahorrar es muy importante. De esta forma los médicos se transforman en máquinas y los enfermos se transforman en cosas u objetos. Ambos, médicos y pacientes se ven afectados. Es común ver al enfermo entrar a un consultorio, y rápido el médico pregunta: ¿Qué le duele? o ¿dónde le duele?  el enfermo señala sorprendido el sitio de su dolor, y el médico extiende la receta sin más explicaciones.  Pero en el fondo, el paciente calla y piensa: “yo ya sé donde me duele, lo que quiero saber es la causa de mi dolor”. Lástima, hay más pacientes que tiempo para dar explicaciones. Tampoco hay que negarlo: Hay médicos y algunas áreas de hospitales públicos que funcionan bien.
Aparentemente una solución fácil a este problema sería acudir a la medicina privada en búsqueda de una atención médica más humana. Sin embargo, no siempre esta es la solución. En la medicina privada el fenómeno de la deshumanización se da de otra manera. Los médicos - por fortuna no todos-  ven al paciente como un “costal de dinero” al que hay que aliviar con el mayor vaciamiento de ese “costal”; hay que exprimir y agotar el monto de la póliza de la aseguradora. El paciente ideal en estas circunstancias es el que tiene suficiente dinero o el que tiene una póliza de gastos mayores. “Dinerizacion” del médico.
La solución a la deshumanización en la práctica médica se puede decir fácilmente, pero es sumamente difícil y compleja. Por ejemplo: El entrenamiento y enseñanza del estudiante de medici-na en el aula; la formación humana y asistencial de los médicos internos y residentes; y en medicina pública, el incremento en el número de médicos para cada paciente; una mejor remuneración adecuada de los médicos; aunque este último punto está con mucha reserva, porque cuando el médico tiene una formación y apetito voraz por el dinero, difícilmente se podrá saciar. Encontrar el equilibrio no es nada fácil. El reto está ahí: ¿Cómo humanizar la medicina?. Por eso los pacientes de hoy extrañan al antiguo médico de cabecera; tienen nostalgia por un médico identificado con el enfermo y sus familiares. Los enfermos desean un médico humano, no quieren un médico dinerizado ni una máquina.


vademecum_64@yahoo.com