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El corazón de Galeno

Galeno fue un gran aficionado a la anatomía; para ello practicó disecciones en animales vivos y muertos; durante su época estaban prohibidas las disecciones en cadáveres humanos, pero el suponía que el corazón y la circulación humana eran parecidas a la de los cerdos. Galeno compartía la teoría hipocrática de los 4 humores. Pero tenía una visión muy particular sobre la sangre; el dividía la sangre en sangre venosa color violáceo y, la sangre arterial de un rojo más intenso.

Creía que la sangre venosa provenía de el quilo; es decir de los alimentos, para después viajar hacia el hígado donde se trasformaba en “espíritu natural” o nutritivo; luego esa sangre venosa viajaba hacia el corazón a través de la vena cava; ahí, por medio de la arteria pulmonar, la sangre entraba a los pulmones, lugar donde entraba en contacto con el pneuma o “espíritu vital” proveniente de cada inhalación. Luego la sangre circulaba hacia el corazón izquierdo o ventrículo izquierdo; desde esta parte cardiaca era expulsada al resto del cuerpo y extremidades.

El camino de la sangre alcanzaba finalmente el cerebro, lugar donde se llevaba a cabo la mezcla de los espíritus natural y vital para dar origen al “espíritu animal” responsable de la inteligencia, los pensamientos y sentimientos del ser humano. Esta idea Galénica (200 a.C) perduró durante muchos años. No fue sino hasta la llegada de W. Harvey, en el siglo 16, en que se corrigieron los conceptos anatómicos de la circulación sanguínea humana.

La magistral descripción de Harvey es la que conocemos hoy en día; y desde entonces, no ha sido corregida ni modificada. A pesar de que, cuando él la expuso por vez primera, en el anfiteatro de Padua, fue objeto de críticas, dudas y burlas. Sus detractores eran estudiantes, carniceros y peluqueros.


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