VADEMECUM

Más allá de los 40’s

La sexualidad humana es un proceso cambiante y permanente. Las situaciones y mecanismos que despiertan la excitación a los 20 años no son los mismos que a los 40 años.

Alrededor de los 40 años el cuerpo del hombre inicia con modificaciones: las erecciones son menos intensas y de menor duración, el apetito por la mujer conocida disminuye; y frente a la mujer nueva el deseo también se reduce. La excitación y erección plena pueden alcanzarse, pero la duración en la erección no siempre alcanza a llegar a un orgasmo.

Todo esto es normal, pero aun así, el efecto es devastador cuando se presenta sin previo aviso. El hombre pierde autoestima y entra en pánico.

En el caso de la mujer, los cambios corporales pueden iniciar a los 30 años; pero es a partir de los 40 años cuando son más notorios; en la mujer el deseo disminuye, la queja principal es la falta de coordinación en el ritmo y tiempo de actividad sexual.

La mujer insatisfecha ha aprendido a simular los orgasmos para evitar problemas con su pareja. Las cosas no necesariamente tienen que ser así. Las parejas mayores de 40 años también pueden abrirse a un nuevo descubrimiento en caricias, abrazos y besos; nuevos ritmos y formas de alcanzar el placer dejando a un lado la erección y eyaculación obligatorias. El orgasmo no tiene por qué ser siempre el protagonista.

La comunicación erótica a través de la voz, las caricias y el aroma son sutiles señales de un nuevo lenguaje. La lubricación genital en la mujer puede aliviarse con tratamientos hormonales o cremas locales; de igual manera con terapia hormonal masculina se puede facilitar el deseo y la erección. Es a partir de los 40 años cuando inicia la vida sexual no reproductiva, sin cólicos ni menstruación; y en algunos casos sin hijos en casa.

Es en esta etapa en donde se puede disfrutar de una vida sexual  sin represiones y con libertad; al ritmo propio de cada pareja de enamorados.

Después de los 40 años aun queda un largo camino por recorrer; dejar de lado la sexualidad natural sería un error. Cada pareja y generación es distinta y va cambiando en el transcurso de su vida. Nadie conoce todo sobre la sexualidad humana: “Yo no lo se de cierto, lo supongo” decía el poeta Jaime Sabines.


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