VADEMECUM

Tortura militar: el origen del mal

Los métodos de tortura para obtener una confesión muestran la gran creatividad de la maldad. Durante la invasión a Irak, el ejército estadunidense se instaló en la prisión Abu Ghraib. Todo mundo ignoraba la existencia de esa prisión, hasta que en 2004 aparecieron en internet las “fotos trofeo”: dos oficiales y una mujer militar norteamericanos; en una foto se puede ver a prisioneros desnudos formando una “pirámide humana”; en otra fotografía la mujer militar sujeta a un prisionero con una correa al cuello “como un perro”.

Luego de su publicación, los altos mandos del ejército de Estados Unidos declararon: “Lamentable que miembros de nuestro glorioso ejército cometan estos actos horrendos, pero se trata de una minoría; haremos las investigaciones correspondientes para juzgar a estas ¡manzanas podridas!” ¿Por qué soldados que fueron a liberar a un país de la opresión de Saddam Hussein cometían estos actos? La soldado comentó: “sólo nos divertíamos”. Ninguno de estos militares tenía malos antecedentes o enfermedad mental antes de ser asignados a Irak. El líder militar resultó ser un excelente padre de familia; y dijo que torturaba a los prisioneros por aburrimiento, o porque recibía órdenes de “preparar a los prisioneros” para los interrogatorios.

Ahora en México, en Guerrero, aparecen dos militares, un hombre y una mujer, además de un policía federal torturando a una mujer para que confiese quién es María. Intentan asfixiarla con una bolsa de plástico, la amenazan, cortan cartucho y apuntan a la cabeza. Pero no obtienen nada. La investigación ya está en proceso. Los altos mandos de la milicia mexicana condenaron estos procedimientos para obtener información.

En 1971, el psicólogo Zimbardo fabricó una cárcel experimental para evaluar la conducta humana de los presos y reclusos. El estudio fue suspendido porque los “carceleros” tomaron muy a pecho su papel y torturaron a sus “prisioneros”.

Las circunstancias y el entorno pueden transformar a cualquier persona “buena” en otra persona que nunca imaginó poder cometer actos de tortura hacia otros. Y la primera reacción está detrás de los torturadores. Los dos soldados mexicanos y un policía federal, ¿son los únicos responsables de la tortura?. Es difícil saber si una buena persona, al entrar en un sistema de justicia se convierte en mala, como apunta la teoría de “La canasta podrida”, o bien, personas malas, al entrar al sistema militar pueden mancharlo, como asegura la teoría de “Las manzanas podridas”. ¿Usted qué cree? Estas personas, ¿ya eran verdugos o los convirtieron en torturadores?


vademecum_64@yahoo.com