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Tisis

Hoy está de moda asociar el estado de ánimo con las enfermedades. Se ha propuesto que la psicoterapia y la hipnosis pueden ayudar a los pacientes a evitar enfermedades, y en otros casos a obtener una mejor respuesta al tratamiento de la enfermedad. La base de esta teoría radica en la generación de pensamientos “positivos” que favorecen la producción de neurotransmisores cerebrales y aumentan las interconexiones neuronales- plasticidad neuronal- ; esto  da lugar a una mayor producción de serotonina y dopamina en el cerebro y genera un estado de bienestar en las personas, ahuyentando así a las enfermedades. Esta teoría, aunque pareciera novedosa, no lo es totalmente. Mucho tiempo atrás, cuando los tísicos  tosían y arrojaban sangre, se les practicaban los más “avanzados” tratamientos médicos como Sangrías, purgas, buena nutrición y baños termales o de sol. Hipocrates, desde la época precristiana, ya prevenía a los médicos sobre los tísicos avanzados, porque todos morían y podían dañar la reputación del médico. A lo largo de los siglos hubo muchas teorías sobre el origen de la tisis, y una de las más poderosas teorías tenía que ver con el estado de ánimo; la tisis se asociaba con la melancolía y la tristeza. También  el paciente tísico se identificaba con las personas hipersensibles, poéticas y de vida arrebatada; la tisis se romantizó. La tisis también se pensó que tenía que ver con los malos espíritus, el vampirismo y los vapores nocivos, los pantanos y hasta con la corrupción del cuerpo. Pero una de las teorías más populares tenía que ver con la lucha entre el cuerpo y el alma, en donde la carne corporal se iba consumiendo lentamente de un modo que realzaba la belleza y la creatividad de los tísicos. Los pacientes tisicos eran viajeros crónicos; se les recetaba viajar a lugares húmedos o secos, a las regiones montañosas; lugares en donde pudieran desarrollar su creatividad e ingenio. Pero en una primavera del año 1882, un médico alemán echó por tierra todas esas teorías cuando identificó la Micobacteria tuberculosis. Cuatro mil años de mitos y teorías desaparecieron súbitamente, cuando por fin se pudo observar en un microscopio a esta bacteria. De esta manera se le dejó de llamar tisis y se le denominó Tuberculosis. Nada tenían que ver la sensibilidad ni la poesía, ni el brillo de los ojos, ni la melancolía o la tristeza y abuso del cuerpo. Los enfermos arrojaban sangre cuando tosían porque estaban infectados por una bacteria. De esta forma la tisis se convirtió en una enfermedad, y no en un estado de ánimo. Los antibióticos contra la tuberculosis aparecieron años después; pero ya no se recetaba cambio de clima ni viajes a los tuberculosos. La cura estaba en la administración de los medicamentos. Aun así la teoría de la psicoterapia y mejor actitud ante la vida, el optimismo y buen estado de ánimo, son muy seductores cuando se trata de alejar a las enfermedades.  


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