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TLP

El Trastorno Limítrofe de la Personalidad (TLP) es quizá uno de los problemas cotidianos de nuestra vida; a cada momento cualquiera corre el riesgo de encontrarse frente a frente con una persona así; es fácil ser sorprendido y, sin darse cuenta, ya se está inmerso entablando una “discusión” con ellos o ellas; logran sacarnos de “nuestros centro” de nuestras “casillas”; y al final de la plática uno termina preguntándose, qué pasó, qué fue eso, qué me sucedió.

El TLP caracteriza a las personas por inestabilidad en el estado de ánimo; altera las relaciones interpersonales; son desconfiadas y se refieren a sí mismos como personas con un “sexto sentido”, son demasiado suspicaces; sus niveles de confianza en sí mismos y en los demás están por los suelos.

Es difícil el manejo médico de estas personas con TLP. Recientemente los descubrimientos sobre la Oxitocina como una hormona generadora de apego y confianza, han abierto un camino hacia la posibilidad de que los pacientes con TLP pudieran mejorar con este manejo.

El uso externo -inhalado- de Oxitocina se ha probado en voluntarios sanos; y en algunos casos ha aumentado su nivel de seguridad y confianza. En los afectados por TLP, los pacientes no tuvieron resultados tan alentadores; no hubo señales de fiabilidad ni de confianza elevada.

Pero las investigaciones continúan. La meta es tratar de mejorar la función cerebral -ínsula y amígdala- justo ahí donde se encuentran los mecanismos de defensa y hostilidad. Estas áreas están alteradas en las pruebas con resonancia magnética funcional de gente con TLP.

Esta enfermedad afecta al 2% de la población (aunque quizá esté subestimada). Estos pacientes son conflictivos y tienen muchos problemas para interrelacionarse en su trabajo o con su propia familia. Es el típico sujeto con altas expectativas y una muy mala imagen de los demás. 


Facebook: Dr. Oscar Hernández García